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Problema ecológico y medioambiental

Los vertidos en Cabanelas vuelven a repetirse y amenazan las aguas del río Umia

La Mancomunidade espera que los concellos suspendan el permiso de uso del alcantarillado a la empresa que identifique la concesionaria -Las sucesivas propuestas para solucionar esta situación no se han implementado

Aliviadero del bombeo de Cabanelas que amenaza al río Umia por sus constantes vertidos. // Iñaki Abella

Aliviadero del bombeo de Cabanelas que amenaza al río Umia por sus constantes vertidos. // Iñaki Abella

Hace años que se detectó, hace años que se habla de soluciones, tanto sancionadoras como de mejora de infraestructura, pero la red de alcantarillado se ha convertido en uno de los peores enemigos para el Umia, río en el que acaban los vertidos industriales que se registran a la red cada vez que se inunda todo el entorno de Cabanelas, donde se encuentra uno de los bombeos. Las lluvias registradas hace unos días han provocado que un vertido de escabeche vuelva a aflorar, un vertido que ya no sorprende a nadie por lo reiterado, pero que si demuestra que algo está fallando a la hora de encontrar una solución.

El responsable del pozo de bombeo desde el que se registran los vertidos que acaban en un pequeño riachuelo que acaba en el Umia es la Mancomunidade, ente que ayer reconocía que "estamos analizando la procedencia y todo apunta a que se trata de aceite utilizado, probablemente, en una conservera". En ese pozo de bombeo confluyen dos polígonos industriales, el de Cabanelas (Ribadumia) y Sete Pías (Cambados), a lo que se suma todo el alcantarillado que llega desde Baión.

El gerente de la entidad, Ramón Guinarte, afirma que "no es la primera vez que tenemos este tipo de vertido, que suele aflorar cada vez que hay lluvias importantes, ya que el agua colapsa la red, el bombeo es incapaz de impulsar todo lo que le llega al ser muy pequeño, y parte de eso acaba saliendo por el aliviadero". En principio, todavía no se ha identificado a la empresa que ha vertido el escabeche al alcantarillado, pero la concesionaria de la red tiene abierta una investigación para tratar de localizarla y ver si es reincidente o si no cuenta con los elementos mínimos para depurar sus aguas antes de verterlas a la red.

Que continúe este vertido es algo que en la Mancomunidade lamentan profundamente, sobre todo, porque "parece que alguna fábrica no está lo suficientemente concienciada de la necesidad de depurar sus residuos e igual está buscando que se le impida verter a la red si se demuestra que es reincidente, lo que significaría prácticamente su cierre".

No es la Mancomunidade la que puede imponer esa sanción, pero si uno de los concellos que la integran "e igual hay que tomar esa decisión porque no podemos continuar con este tipo de situaciones que afectan al río que suministra agua a toda la comarca de O Salnés". Lo que tiene claro Guinarte es que "no podemos permitir que se registren este tipo de vertidos desde el propio alcantarillado público".

Una de las cuestiones que más le duele al gerente de la Mancomunidade es que "en los últimos dos años hemos hecho un intenso trabajo de concienciación, con charlas sobre como mejorar el sistema de depuración de las aguas, y parecía que todas habían dado el paso necesario para acabar con esta situación, con muchas de ellas tramitando las autorizaciones de vertedura y regularizando su situación".

No en vano, las empresas que están conectadas al alcantarillado no pueden verter aguas industriales directamente a la red ya que podrían provocar un serio problema en la Estación Depuradora de Augas Residuais (EDAR) de Cabanelas.

Soluciones para esta situación existen e incluso han llegado a plantearse en más de una ocasión. De hecho, llegaron a plantearse a Augas de Galicia en su día, aunque ninguna de ellas se ha llevado a cabo, por lo menos, de momento. La principal pasaba por construir un pozo de bombeo mucho más grande para evitar que, cada vez que llueve, se llene con tanta facilidad y acabe arrojando todas las inmundicias por el aliviadero. Los principales problemas de este pozo de bombeo vienen por su escasa capacidad de almacenamiento y por encontrarse en una zona inundable, muy próxima al río Umia

También se planteó la construcción de una conexión directa desde este bombeo hacia la EDAR de Cabanelas, lo que evitaría que se llenase con tanta facilidad. Por último, otra iniciativa pendiente es la de revisar todas las conexiones de los polígonos y comprobar si están perfectamente separadas las aguas pluviales del alcantarillado, especialmente en el polígono de Ribadumia, construido en los años 90.

Ninguna de estas iniciativas que se vienen planteando desde hace mucho tiempo han sido acometidas, mientras el río continúa soportando vertidos, estando entre los más preocupantes los que llegan desde la propia red de alcantarillado público.

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