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Las finanzas municipales en Arousa

Los Ayuntamientos aumentan su deuda con las empresas tras las elecciones y el parón estival

Los municipios de O Salnés y Ullán tenían pendientes de abonar facturas por valor de 6,7 millones de euros a 30 de septiembre -Vilanova, Pontecesures, Valga, Meis y Ribadumia incumplieron la Ley de Morosidad

Imagen de archivo de una obra en Vilagarcía. // Noé Parga

Imagen de archivo de una obra en Vilagarcía. // Noé Parga

Los Ayuntamientos de O Salnés y Ullán están entre los gallegos que pagan más rápido a las empresas. Pero durante los últimos meses, varios de ellos han empeorado sus Periodos Medios de Pago a Proveedores (PMPP). El Ministerio de Hacienda publica estos días la estadística de todos los municipios de España correspondiente al tercer trimestre de este año, según la cual los de O Salnés y Ullán debían a 30 de septiembre pasado algo menos de 6,7 millones de euros.

Estos datos están condicionados tanto por la doble cita electoral de la pasada primavera -hubo elecciones generales en abril, y locales en mayo-, como por el verano, durante el cual la actividad administrativa suele ralentizarse. En algunos casos, el periodo estival también está afectado por un repunte en las contrataciones debido a las fiestas, como puede ser el ejemplo de Cambados y su Festa do Albariño, lo que conlleva un mayor volumen de trabajo y que se retrase algo el abono de las facturas.

El Concello con la deuda más elevada es el de Vilanova (2,9 millones de euros, y un periodo medio de pago de 350 días, casi un año). Le sigue Cambados, que tenía a 30 de septiembre 992.000 euros pendientes de abonar en facturas, y un periodo medio de pago de 28 días y medio. La deuda de Vilagarcía con las empresas y autónomos era de 676.000 euros, y pagó durante el verano a una media de 29 días desde la conformidad de la liquidación pertinente.

O Grove tenía pendientes de abonar 570.000 euros, y su PMPP fue de 15 días. La deuda de Sanxenxo con las empresas ascendía a 377.000, y su periodo de pago quedó fijado en algo menos de 20 días, según los datos recogidos por el Ministerio de Hacienda.

La deuda de Ribadumia se situó en 341.000 euros, y hacía efectivos los importes reclamados a una media de poco más de un mes (31,65 días). La de Pontecesures asciende a 294.000 euros (el plazo medio de pago es de casi 50 días). Meis, por su parte, cerró el trimestre con un periodo medio de pago de 42 días, y facturas pendientes de satisfacer por un total de 283.000 euros.

Valga debía a las empresas 125.000 euros a 30 de septiembre, y pagaba a 47 días de media desde la aprobación de la factura. Meaño tenía deuda cero, y un periodo medio de pago de 16,22 jornadas. Y, finalmente, la Mancomunidade do Salnés tiene un PMPP de 95 días, y una deuda de 44.500 euros. Catoira tampoco facilitó sus datos durante el pasado trimestre pese al cambio de timón en el Concello.

Así las cosas, la deuda de los concellos del margen sur de la ría de Arousa se ha incrementado en casi medio millón de euros con respecto a la primavera, si bien entre abril y junio no presentó cuentas Ribadumia, con lo que no figuraba la suya en ese informe, y si lo hace en el actual.

Las leyes de Estabilidad Presupuestaria y de Morosidad establecen que las administraciones públicas tienen que pagar a las empresas y autónomos en un máximo de 30 días desde la aprobación de la factura. En el tercer trimestre del presente ejercicio incumplieron la norma cinco municipios y la Mancomunidade do Salnés, cuando en el periodo anterior solo habían sido tres. No lograron ceñirse a los 30 días de máximo Vilanova, Valga, Pontecesures, Meis, Ribadumia y la Mancomunidade do Salnés.

El informe hecho público ahora por Hacienda puede arrojar algunas luces sobre la gestión de los nuevos gobiernos municipales, aunque aún sean muy parciales. En O Salnés solo cambiaron los de Meis y Meaño, y el dato es peor en ambos casos con respecto a la primavera. Así, Meis incumplió el periodo medio de pago en el tercer trimestre, algo que no había hecho en el segundo. Y Meaño sigue cumpliendo la ley, pero paga algo más tarde. Así, hace medio año se abonaban los gastos en la cuenta de los proveedores apenas un par de días después de que sus liquidaciones fuesen verificadas, y entre julio y septiembre lo hizo a 16 días.

En cualquier caso, no todos los gastos ni la gestión de los mismos pueden ser imputables a los nuevos gobiernos municipales.

Por un lado, los ejecutivos tomaron posesión casi a mediados de junio, con el periodo que está analizando Hacienda ya comenzado. Y, en segundo lugar, muchas de las liquidaciones que tuvieron que abonar fueron contratadas por los anteriores gobiernos, y la deuda podría considerarse por lo tanto como heredada.

En lo que respecta a los municipios que siguen con el mismo alcalde, apenas hay diferencias con respecto al anterior periodo. Un ejemplo de ello es Vilagarcía, que en primavera pagaba sus facturas a una media de 29,57 días, y a 30 de septiembre lo hacía a 29,62.

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