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Reverencias en Xil ante la Virgen de las Angustias

El acto más emotivo es la Procesión del Encuentro, cuando sale la santa acompañada de otras imágenes

El encuentro del resto de las imágenes con la Virgen de las Angustias (a la derecha). // Noé Parga

El encuentro del resto de las imágenes con la Virgen de las Angustias (a la derecha). // Noé Parga

La "Procesión del Encuentro" fue el momento más solemne de la celebración de la Virgen de las Angustias en Xil, a la que se honraba ayer en la capilla de Broullón. La vendimia anticipada este año se codeaba en esta ocasión con la celebración, restando público y devotos a la jornada. Cierto que los pasos procesionales de la banda Unión Musical de Meaño puso la dosis de emotividad que requería el momento, llenando el sentido silencio que preside cada año este ritual, que lo convierte en la procesión por excelencia del municipio meañés.

Al filo de las 10.45 horas partía de la ermita la procesión mayor, portando la Virgen de las Angustias a hombros de ocho fieles. Se trata de una Piedad ataviada de luto, con gesto dramático en el rostro mientras sostiene el cuerpo de Cristo muerto ensus brazos. Es un conjunto escultórico de 200 kilos, una obra del siglo XVIII y cuya autoría se atribuye en origen al escultor coruñés, José Ferreiro, vinculado en su época a trabajos religiosos de la catedral de Santiago y del Arzobispado.

La procesión recorrió a paso balanceante unos 200 metros por la carretera, cortada para la ocasión al tráfico, y acabó apostándose los porteadores con la imagen en un ensanche que ofrece una encrucijada. Detenida, pero balanceándose al ritmo ritual de los porteadores cuan paso de Semana Santa, la Piedad recibía la segunda procesión que subía de la iglesia parroquial tras recorrer un kilómetro. Una por una, pasaron lasa cuatro imágenes por delante, cuyos porteadores se hincaban a modo de genuflexión, con su imagen. La primera fue la liviana Santa Lucía, que subía por primera vez a la ermita, portada para la ocasión por cuatro adolescentes, y que respondía a una iniciativa de la comisión de fiestas que buscaba involucrar este año a una generación nueva. Luego le sucedieron San Miguel, la Virgen el Carmen y, para cerrar, Santa Eulalia patrona de Xil.

En un respetuoso silencio, solo roto por el lento paso de procesión de la banda, las cinco imágenes se trasladaban al interior de la ermita, donde se oficiaba la misa de 11, y a las 13 horas, la solemne, cantada por el coro de Xil. Por la tarde, a las 20 horas se repetía una misa rezada, tras la cual llegaba el turno de la verbena, amenizada por las orquestas "Alabama" y "Solara".

Hoy, segunda jornada, hay pasacalles a cargo de la charanga "Mil9" que repite presencia en Xil, misa a las 13 horas cantada por el coro parroquial, y rezada por la noche a las 21. Luego, verbena de la mano de las orquestas "Estación" y "Costa Dorada" para poner fin al fin de semana grande de las fiestas de Xil.

Una tradición secular

La fiesta de las Angustias responde a una tradición secular en Xil. Los vecinos levantaron la ermita, sobre una piedra que hizo las veces de asiento en la fachada, alentado por el hecho de que un devoto anónimo deposito un primitiva talla en piedra de la Virgen de las Angustias en el lugar. Esta celebración llegó a contar con una fervorosa devoción popular, en que los piadosos se disputaban el paso de la Virgen de unos hombros a otros durante la procesión.

El recinto acabó quedándose pequeño para la celebración de verbenas nocturnas, obligando incluso a cortar el tráfico, por lo que la comisión de fiestas acabó trasladando esa parte lúdica desde el atrio de la capilla al recinto más grandes de la iglesia parroquial hasta los años 80 y 90 del pasado siglo.

Fue hacia 2004 cuando una comisión vecinal se movilizó para hacerse con terrenos para habilitar un campo de fiestas en las inmediaciones de la ermita. Lo lograron merced a donaciones de fincas, y en otros casos a permutas a las que se avinieron los lugareños, con lo que el lugar de Broullón recobró las verbenas nocturnas al pie de la capilla. La labor de la comisión vecinal que hoy preside Ramiro Pazos -a la sazón presidente de la asociación de vecinos que es la que canaliza legalmente la fiesta- hizo posible recaudar los casi 12.000 euros que cuesta esta celebración.

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