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Las picaduras de faneca se desploman en O Grove al subir la temperatura del agua

Los socorristas atendieron en lo que va de verano poco más de 70 casos, frente a los casi 630 de la pasada tempo -La práctica totalidad de los incidentes son en A Lanzada

Socorristas en uno de los puestos de la playa de A Lanzada, a media tarde de ayer. // Muñiz

Socorristas en uno de los puestos de la playa de A Lanzada, a media tarde de ayer. // Muñiz

Las picaduras de faneca brava están siendo testimoniales este verano en la playa grovense de A Lanzada. Así, entre la última semana de junio y estos últimos días de agosto, se atendieron en los puestos de socorrismo del Servicio Municipal de Emerxencias de O Grove 73 incidencias de este tipo. La cifra es ínfima si se compara con la del pasado año, cuando sufrieron la dolorosa picadura del pez 627 bañistas.

La temperatura del agua parece estar detrás de la caída en picado de fanecas pequeñas enterradas en la arena de la playa. Esta especie prefiere aguas frías, y este verano los bañistas se encontraron con la agradable sorpresa para ellos de que la de A Lanzada no estaba congelada, como tantas otras veces. "Este año ha estado uno o dos grados más caliente que lo habitual", resalta el coordinador de Emerxencias, José Antonio Álvarez.

Un dato que concuerda con el hecho de que la temperatura media del agua en las Rías Baixas ha sido este verano la más alta de los últimos seis. En la estación de la isla de Toralla (Vigo), se alcanzaron los 18,73 grados, 2,25 más que en 2013. En opinión de los científicos, este aumento puede estar debido al debilitamiento del anticiclón de las Azores, que impide la entrada de los vientos del Norte, que son los que refrescan el agua.

Un fenómeno atmosférico a nivel global que tiene su reflejo en A Lanzada. Según los datos recabados por José Antonio Álvarez, durante el verano de 2016 se atendieron en los puestos de socorro 528 incidencias por picaduras de faneca; al año siguiente, la cifra se desplomó hasta las 355, al tratarse también de un estío caracterizado por la temperatura agradable del agua del mar; y el año pasado se disparó hasta 627 picaduras. Este año, habrá menos incluso que en 2017.

Entre la última semana de julio y todo el mes de julio, los socorristas atendieron a 38 personas que acudieron buscando ayuda tras pisar el pez, y en lo que va de agosto han sido únicamente 35. Así las cosas, es prácticamente seguro que no se va alcanzar ni de lejos los registros de los últimos años.

Las fanecas que dan problemas en las playas son ejemplares pequeños, que se entierran en la arena, por lo que no se ven. Pero su corona de espinas sí queda por encima de la superficie, y es lo que provoca las heridas tan dolorosas cuando es pisada. Quienes han tenido la mala suerte de pisar una faneca brava, afirman que sienten un dolor y una quemazón profundos atravesándoles el pie.

El calor disuelve la toxina y calma el dolor, de ahí que cuando llegan los afectados a los puestos de socorro, lo primero que hace el personal de emergencias es aplicar abundante agua caliente sobre el pie herido. Para prevenir estos incidentes, basta con usar calzado al caminar por dentro del agua con marea baja, como chanclas o escarpines, conocidos también como "fanequeras".

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