Ser piloto de helicópteros es visto por muchos como una de las profesiones más apasionantes y bonitas a las que pueda dedicarse cualquiera. Pero para alcanzar esa meta no basta con tener una vocación de hierro. También es necesario realizar un desembolso económico importante y, más aún, estudiar mucho. "El curso de piloto privado cuesta unos 25.000 euros, y se puede hacer en 18 meses. Pero alguna gente cree que con pagar el curso ya va a sacarse el título, y no es así. Un helicóptero no es un juguete. Volar es algo muy serio y hay que formarse bien". Él estudiaba de media unas 10 horas diarias, e invirtió en total más de 100.000 euros, ya que siguió formándose y haciendo más cursos.

Ayer por la mañana, tuvo la oportunidad de hacer felices a muchos niños, que le preguntaron para que servía el instrumental de la cabina y se derritieron de ilusión al ver como los fotografiaban dentro del aparato con el casco puesto. Ramón García les devolvió así un pedazo de la alegría que él sintió hace 35 años al acercarse a aquel helicóptero de extinción de incendios que bajó para él en Castrelo.