El episodio tóxico iniciado a principios de mes, propiciado por la inestabilidad meteorológica y oceanográfica, parece contenerse. Tras los cierres de bateas decretados no se han producido otras interrupciones en la extracción de mejillón que puedan considerarse significativas, de ahí que continúen cerrados solo doce polígonos mientras hay otros cuarenta disponibles para la extracción. La llegada de fitoplancton portador de biotoxinas registrada en este inesperado afloramiento estival hace que a primera hora de la tarde de ayer siguieran cerrados los dos polígonos de Ares-Betanzos, el de Baiona, los cuatro de Muros-Noia, tres de los ocho existentes en la ría de Pontevedra y dos de los doce polígonos bateeiros con que cuenta la de Vigo. La de Arousa seguía completamente limpia, con nada menos que 24 polígonos (unas 2.200 bateas) aptos para la extracción y venta.