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Farsa y Brilat también veneran a San Fidel

Por tercer año, la Virgen de Cortegada abandona su letargo en la isla para encontrarse con el Apóstol en Carril

Ofrenda con pétalos de flores a la llegada a la iglesia parroquial.

Ofrenda con pétalos de flores a la llegada a la iglesia parroquial.

Cuenta la leyenda que los restos de San Fidel desembarcaron en 1817 en la isla de Cortegada procedentes de Roma. Desde entonces, su cuerpo embalsamado descansa bajo el Sagrario de la iglesia parroquial de Carril.

Con motivo del bicentenario de la llegada de la reliquia a tierras carrilexas, en 2017 las fiestas incorporaron una importante novedad: la presencia en la procesión de la Virgen de Cortegada, que cruza a bordo de un galeón desde la isla hasta el puerto de Carril para unirse a la figura de Santiago Apóstol y juntos rendirle homenaje al mártir italiano.

Pero este emotivo encuentro para los carrilexos no se quedó en un hecho aislado con motivo de la efemérides, puesto que ayer ya fue el tercer año en el que la Virgen de los Milagros y el Apóstol se unieron para honrar a San Fidel. La particularidad en esta ocasión fue la participación de la banda de la Brilat, que tiene muchos seguidores.

Pasaban las once de la mañana y no eran pocas las personas que comenzaban a agolparse en torno a la rampa del muelle de Carril, junto al restaurante Loliña. Minutos más tarde allí desembarcaría la Virgen de Cortegada del galeón que la transportaba desde la isla, y nadie quería perderse ese momento.

La procesión bajó hacia el muelle encabezada por los seis gigantes y cabezudos. Le seguían, tocando, los gaiteiros de Airiños do Carril, mientras los miembros de la Farsa, con sus característicos trajes blancos impolutos, sus fajines y boinas negras, hacía sonar sus castañuelas al ritmo de las gaitas.

Detrás, cuatro hombres portaban la imagen de Santiago Apóstol, tras la que caminaban la vicepatrona de la cofradía de Carril, Rita Vidal, el presidente del PP de Vilagarcía, Alfonso González Gallego, y el edil popular Roberto Domínguez. También representantes de colectivos como Amarcarril, Rompetimóns, Ameixa Rock y Mulleres Rurais. Los militares de la Brilat ponían fin a la comitiva.

Al llegar al muelle, se impuso el silencio. Solo se escuchaba el sonido de las gaviotas sobre el mar. Nada más. La Virgen de Cortegada se estaba acercando. Al arribar a tierra, la imagen recibió una gran ovación por parte de los allí presentes. Santiago Apóstol ya la esperaba en la rampa.

Ambas tallas se colocaron a la par y la coral Alento Xoven comenzó a cantar la Salve Marinera, todo un himno para las gentes del mar y para un pueblo marinero como es el de Carril.

Uno de los momentos más vistosos corrió por cuenta de los bailarines de la Danza das Espadas, que representaron una coreografía con sus cuerdas en la reducida rampa del muelle, pasando por debajo de las dos imágenes, tanto de la Virgen de los Milagros como del Apóstol.

Al finalizar, la procesión dio la vuelta hacia la iglesia parroquial, donde estaba previsto celebrar la misa cantada en honor a la reliquia de San Fidel. Y en ese trayecto fue donde la Brilat cobró especial protagonismo. No obstante, ya después de la misa, sobre la una de la tarde, ofreció un concierto en la Praza da Liberdade para todos los carrilexos.

Así fue como Carril puso fin a cinco días de fiesta, pues antes de las de San Fidel celebró las de Santiago Apóstol, miércoles y jueves.

Además de la procesión de la Virgen de Cortegada y el Apóstol en honor a San Fidel, ayer por la tarde los niños jugaron a las tradicionales cucañas y por la noche los grupos América y Assia protagonizaron la última verbena.

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