El socialista Javier Gago recibió ayer en Carril un emotivo homenaje de la mano de la familia Longa, que generación tras generación ha estado al frente de las fiestas del Apóstol. El exalcalde "consiguió el donativo para restaurar la imagen del santo", agradecía ayer Rosi Longa. Estaba previsto que su hermano José Manuel introdujese el acto pero la emoción se lo impidió; se le quebraba la voz. "A nosotros este día nos derrite", justificaba Rosi. Y es que les recuerda mucho a su padre, ya fallecido, que organizaba las fiestas y las vivía muy intensamente. Se llamaba Alejandro, y a Gago, "lo adoraba".

Por ello Rosi y José Manuel ya llevaban tiempo pensando en este reconocimiento, que se materializó, además de en un sinfín de elogios "por haber calado tan hondo en el pueblo", en un pin del caballo de Santiago que Gago colocó en la solapa de su americana. Acto seguido se fundió en un abrazo con José Manuel Longa.

El acto estuvo plagado de emotividad de principio a fin. Uno de los momentos en los que el exalcalde no pudo contener las lágrimas fue cuando ensalzó el apoyo de su mujer en estos cuarenta años de matrimonio. "Cuando me preguntan de lo que estoy más orgulloso en mis 16 años como alcalde no es ni el paseo marítimo, ni la circunvalación, ni la escuela de idiomas. Es de la gente que me acompañó siempre, de las personas que me paran por la calle y a día de hoy todavía me preguntan", relató el socialista. Acto seguido mencionó a su esposa, su compañera. Y se desmoronó. "Suele decirse que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero en mi caso es al revés", dijo fundiéndose en un abrazo con su mujer mientras el público profesaba una gran ovación.

Fue una modesta condecoración acompañada de un "vino español" a la que asistieron concejales del actual gobierno de Vilagarcía, como también del PP. De hecho Alfonso Gallego, Ana Granja y Yolanda Bóveda estaban en primera línea. Más tarde llegaron los ediles socialistas ,y ya con el acto comenzado, el alcalde Alberto Varela, que venía del homenaje a Castelao en Rianxo.

Javier Gago gobernó Vilagarcía entre 1991 y 2007. En un relato en clave personal confesó que decidió no optar a la reelección porque "me di cuenta de que me había perdido como crecían mis hijos y de que pasaba poco tiempo con mi mujer. Tenía a mi familia olvidada y mis aficiones tampoco estaban al orden del día". Una vez que dejó la primera línea política "hasta me metí en una banda de rock", bromeaba. "Ser alcalde es una responsabilidad enorme, un trabajo precioso pero muy exigente. La chaqueta de alcalde no te la quitas nunca", añadió Gago.

Reconoció que él nunca se sintió "un florero chino arrinconado" tras abandonar la Alcaldía. "Jamás he tenido esa sensación, siempre me he sentido muy querido por la gente, por mis compañeros de partido y por mis rivales políticos, que no enemigos".

Con respecto a la emotividad del acto, el exalcalde dejó claro que "el día que pierda la emoción, que me quiera reír y no pueda, no estaré vivo, sino muerto". A tenor de los hechos, todavía queda Gago para rato.