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Purita Ramos, un siglo a las teclas del piano

Esta vilagarciana de adopción cumple 100 años en un estado envidiable y rodeada de sus allegados y de gente de la música

Purita Ramos, sorprendida y feliz con la asistencia de muchos invitados. // Iñaki Abella

Purita Ramos, sorprendida y feliz con la asistencia de muchos invitados. // Iñaki Abella

Viéndola, nadie diría que acaba de cumplir cien años. Y es que Purita Ramos desprende energía y vitalidad pese al siglo de vida que lleva a cuestas. Un siglo pegada a las teclas de un piano, un instrumento que todavía toca a día de hoy. Sus familiares, amigos y gente del mundo de la música le rindieron ayer homenaje en el restaurante A Batea con una emotiva comida a la que asistieron 65 comensales.

Así, en su centenario, Purita se mostraba feliz e incluso sorprendida con la asistencia de algunas personas a las que hacía tiempo que no veía. Por tanto no faltaron abrazos y besos por doquier.

Purita Ramos nació en el municipio lucense de Monforte de Lemos en 1919. Gracias a una hermana mayor, comenzó a muy corta edad a familiarizarse con el mundo de la música.

Fue en la época de la Guerra Civil (1936-1939) cuando la virtuosa del piano se instaló por primera vez en Vilagarcía, y después de unos años viviendo en A Coruña, regresó a la capital arousana para ocuparse de la docencia de numerosos estudiantes a los que enseñó a tocar el piano hasta su retirada como profesora, a los 80 años de edad. Entre sus alumnos se encuentra, por ejemplo, la actual directora del Conservatorio de Vilagarcía, Rosina Sobrido.

Ramos daba clases de piano en su casa, en la zona de San Roque. Tuvo cuatro hijos, de los cuales viven dos, José y Gloria Costa.

Hace unos años, en la presentación de una gala como reconocimiento a la larga trayectoria musical de Purita Ramos, su hija Gloria la definía como una mujer "expresiva y extrovertida" que se convirtió para ella en "una amiga muy íntima" con la que "se puede hablar de cualquier tema y comentar cualquier cosa".

Por tanto además de una veterana y reconocida pianista, la centenaria también ha recibido un reconocimiento como persona, tanto en aquella gala de 2015 como ayer, en su cien cumpleaños. Unos momentos que, seguro, jamás se borrarán de la retina de Purita.

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