Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Bateeiros e investigadores examinan la red de alertas de toxinas marinas emergentes

El Intecmar reúne en Vilagarcía a las partes implicadas en el proyecto europeo "Alertox Net" -Es una herramienta para vigilar el cambio climático y proteger al consumidor

Laboratorios del Intecmar, en Vilagarcía. // Noé Parga

Laboratorios del Intecmar, en Vilagarcía. // Noé Parga

Los bateeiros, representantes de las Administraciones públicas, centros académicos e investigadores participan el miércoles en un taller de trabajo a celebrar en Vilagarcía para examinar el proyecto europeo "Alertox-Net" y profundizar en el manejo de esta herramienta centrada en el estudio de las toxinas marinas emergentes derivadas del cambio climático.

Es una propuesta del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar) que va a desarrollarse en el Auditorio de Vilagarcía y servirá para dar a conocer los detalles de la investigación que se lleva a cabo en once entidades de cinco países diferentes, como son España, Portugal, Francia, Irlanda y Reino Unido.

Ya se explicaba hace días, con motivo de la charla ofrecida por el Intecmar -en su sede de Vilaxoán- a los representantes bateeiros, que Alertox-Net es una red de alerta centrada en toxinas marinas emergentes como la ciguatoxina -presente en los peces- y la tetrodotoxina, producida por bacterias en peces y moluscos como el mejillón, "con una aparición muy difícil de predecir y que se extiende muy rápido", dicen los expertos.

Como también se estudian la palitoxina, producida por algas y que ya representa un problema en el sur de España, ya que genera intoxicaciones cuando las personas la inhalan; y las inminas cíclicas, con una toxicidad a largo plazo que todavía se desconoce.

El objetivo final es implementar esta red de alertas en la cadena de valor alimentaria "para aumentar la seguridad del consumidor" y establecer criterios con los que determinar los riesgos derivados del cambio climático, incluyendo tanto el desarrollo de métodos analíticos -para realizar el seguimiento de las toxinas emergentes- como el estudio de su evolución y el intercambio de muestras con el resto de los integrantes del proyecto.

El Intecmar y el grupo de investigación Farmatox, de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidade de Santiago, abanderan el consorcio internacional que desarrolla este proyecto, en el que también participan el Instituto Marino y la Universidad Nacional de Irlanda, en Galway, la Universidad de Queens, de Belfast; el Cefas, de Reino Unido; el Centro de Energía Atómica de París y el Ifremer de Nantes, en Francia: el Ciimar, de la Universidad de Oporto; y la Fundación AZTI, de Bilbao.

Será el trabajo que realizan estas entidades el que se exponga en el taller previsto para el miércoles en Vilagarcía, donde mediante varias conferencias se abundará en el modo de "controlar y actuar ante la presencia de toxinas marinas analizando aspectos como el impacto del cambio climático en las costas gallegas, los avances en el análisis y eliminación de toxinas, la evaluación de las mismas, la vigilancia de sus efectos en la población gallega o cuál es su incidencia en las costas de Portugal".

Participado también por el Consello Regulador do Mexillón de Galicia, a través del departamento de I+D+i que dirige Ángeles Longa, el proyecto Alertox-Net arrancaba a finales de 2017, financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional Interreg Atlantic Area con la misión de "facilitar la distribución en el mercado de productos alimenticios marinos más seguros, al poner en la cadena de valor unos sistemas de alerta de toxicidad innovadores que se necesitan con urgencia".

Dirigido por científicos de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidade de Santiago (Campus de Lugo), el consorcio internacional creado para desarrollar Alertox-Net tiene un presupuesto de tres millones de euros y se ha convertido en el tercer proyecto de investigación financiado por Farmatox.

Servirá para dar continuidad a acciones ya desarrolladas con anterioridad en el marco de los dos proyectos Atlantox y Pharmatlantic, que permitieron desarrollar nuevos métodos para la detección de toxinas marinas emergentes, así como el posterior desarrollo y creación de medicamentos a partir de productos marinos.

"El trabajo científico realizado también contribuyó a centrarse en los nuevos riesgos derivados del cambio climático y la acción humana; factores que pueden favorecer la aparición de toxinas nuevas y emergentes", inciden los promotores de esta trabajo científico.

Compartir el artículo

stats