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La economía familiar en Arousa

El temor a una nueva crisis, el precio de la comida y la precariedad tumban el consumo en O Salnés

Representantes de colectivos sociales y profesionales sostienen que el aumento de ingresos por habitante no se refleja en el día a día de hogares y negocios -El sector textil atraviesa por unas rebajas pésimas en ventas

Miguel G. Montero

Miguel G. Montero

Entre 2012 y 2013, la crisis tocó fondo en O Salnés. A partir de entonces, la situación fue mejorando lentamente. Se revirtió la destrucción de empleo y la renta bruta disponible de los arousanos aumentó ligeramente, aunque no se alcanzasen todavía los registros de 2008, cuando la recesión no era más que unos nubarrones lejanos en el horizonte. Pero, ¿la crisis es realmente algo del pasado para los hogares y negocios de O Salnés? Son muchos los que sostienen que no.

Responsables de colectivos de comerciantes, de asociaciones de consumidores o de centrales sindicales arousanas apuntan que el consumo sigue bajo mínimos por diferentes razones, entre las que citan la creciente precariedad laboral, la fuerte subida del precio de la cesta de la compra o el miedo a una nueva involución política y económica.

O Noso Lar

Ana Cores, presidenta de la asociación de amas de casa y consumidores O Noso Lar, de Vilagarcía, argumenta que "sí que se aprecia que hay más dinero, pero está todo más caro, con lo cual compras menos". "La situación mejoró un poco desde la crisis, pero tampoco tanto como se dice por ahí", añade.

Para Cores, la situación de los pensionistas resume muy bien el actual escenario. "Antes de la crisis, organizabas una excursión de un día y hasta viajes de una semana, y siempre tenías gente. Hoy en día, como quieras organizar una salida que pase de los 30 euros, la gente ya te responde que no puede ir, que tiene que echar una mano a los hijos o a los nietos".

Ana Cores plantea que, "aún hay muchas casas con alguien en el paro o con trabajos precarios", y que la situación se ha agravado por la subida de los alimentos. "El carro de la compra que hace unos años te costaba 30 euros, ahora te vale 50". "Las estadísticas no reflejan el día a día de la gente, y los que sí tienen dinero son más reacios a gastarlo", añade la presidenta de la asociación O Noso Lar.

Consorcio de Comercio

El presidente del Consorcio de Comercio do Salnés, Juan Rey, añade un nuevo ingrediente a la coctelera, el miedo. "Si hubiese más ingresos, tendría que haber más consumo, y está pasando todo lo contrario". De ahí que plantee dos posibles hipótesis: que o bien las estadísticas no se corresponden con el día a día de las familias, o bien que las cifras suben porque haya un porcentaje de la población que sí está ganando más dinero.

Pero el problema, prosigue el presidente de los comerciantes de O Salnés, es que ni siquiera quienes más ganan, consumen con el desparpajo de antes de la crisis. "El consumidor tiene miedo al futuro, y está ahorrando por lo que pueda pasar el día de mañana".

La inestabilidad política no ayuda, como tampoco modas importadas como el "Black Friday", que según datos de la patronal del sector textil, está haciendo estragos en el pequeño comercio, hasta el extremo de que éste lleva arrastrando desde diciembre unas ventas pésimas.

FECA y CIG

El presidente de la Federación Comarcal de Empresarios de Arousa (FECA), José Luis Vilanova, sugiere que no se pueden establecer paralelismos entre el gasto que se hacía antes de la crisis y el que se hace ahora. "El consumo cambió. Ahora es más racional, y compras algo cuando realmente lo necesitas. Y eso es así tanto en las familias como en las empresas".

Eso sí, Vilanova afirma que los datos de la comarca de Arousa podrían ser mejores si se resolviesen sus problemas de movilidad. "Hay zonas de Galicia desde las que puedes salir hacia la Meseta sin gastar ni un euro en peajes, por ejemplo Arteixo y O Morrazo. En cambio, si queremos salir de O Salnés, vayamos hacia donde vayamos, tenemos que pasar por caja. Y eso penaliza la instalación de empresas".

Una situación a la que hay que añadir una pobre infraestructura de transporte público para moverse por el interior de O Salnés.

El responsable comarcal de la CIG, Xoán Xosé Bouzas, Tupi, argumenta que hay que analizar con muchas reservas las estadísticas que indican que hay más dinero en los hogares. "Lo que sucede es que las empresas ganan más dinero, pero esa riqueza no se está redistribuyendo. Hoy, la gente tiene que trabajar muchas más horas para ganar el mismo dinero que ganaba antes de la crisis".

Bouzas señala que además de la precariedad laboral, las administraciones tampoco ayudaron. "A nivel fiscal, lo que se hizo fue aumentar los impuestos al consumo. Subió el combustible, el tabaco, la comida... En vez de subir los impuestos directos, que sí es un sistema redistributivo". El resultado, concluye, es que el consumo despuntó sobre todo en los artículos de gama alta.

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