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La adaptación a las nuevas tecnologías, asignatura pendiente

La biblioteca municipal se queda obsoleta para las necesidades de los estudiantes del siglo XXI

Los jóvenes demandan más espacios y mejor iluminados, con tomas eléctricas suficientes para sus dispositivos, acceso a internet veloz y de alta calidad, entre otras mejoras -También piden mayor horario de servicio

La reciente protesta estudiantil en la calle Rey Daviña. // Iñaki Abella

La reciente protesta estudiantil en la calle Rey Daviña. // Iñaki Abella

La irrupción de las nuevas tecnologías ha revolucionado las vidas de los ciudadanos, pero no siempre las infraestructuras puestas a su disposición han sabido adaptarse a las nuevas necesidades. Es el caso de la biblioteca municipal de Vilagarcía de Arousa que en pocos años se ha quedado obsoleta e incapaz de atender las demandas de los jóvenes estudiantes, a pesar de los parches realizados para intentar modernizarla. Los usuarios ya formularon reclamaciones e incluso un acto de protesta, pero mientras no se aporten las soluciones tendrán que padecer sus mermados servicios o trasladarse a otras ciudades.

Los jóvenes reclaman más puntos de lectura o estudio y mejor iluminados, internet de alta velocidad, conexiones eléctricas para sus dispositivos, la ampliación del horario y apertura los fines de semana durante la época de exámenes, entre otras mejoras.

La biblioteca ha dejado de ser un lugar para la consulta de sesudos libros para convertirse en un espacio de estudio para los jóvenes que encuentran en este tipo de recintos el sitio idóneo para su concentración en el estudio. Ahora ya no se acude a este recinto para pedir un libro en el que estudiar, ya que los jóvenes traen sus propios apuntes en su ordenador portátil y hacen consultas por internet. También están acostumbrados a buscar los índices de los libros disponibles en las bibliotecas a través de una consulta electrónica, que es más fácil y agiliza su búsqueda.

Para que la biblioteca responda a las necesidades de los jóvenes usuarios del siglo XXI, tiene que tener espacios habilitados para el estudio. Los puntos de lectura que demandan los estudiantes, además de una adecuada iluminación de forma individual que en las instalaciones de Vilagarcía no es suficiente, tienen que contar con tomas de corriente para enchufar con facilidad ordenadores portátiles, tablets y móviles, así como una conexión a internet de alta velocidad.

En cuanto a los ordenadores disponibles en la biblioteca municipal, los jóvenes expresan su sorpresa porque también están desfasados. Es lógico, resulta que la tecnología avanza más rápido que el aparato burocrático del Concello para actualizarse.

Las deficiencias en materia tecnológica son importantes, pero tienen una fácil solución: que el Concello decida invertir en actualizaciones y en la contratación de un buen servicio de internet. Los mayores problemas, que de momento parecen insalvables, están en la falta de espacio suficiente para la demanda de los estudiantes, especialmente durante la época de exámenes en los institutos, centros de formación profesional y las facultades. Ahora también se han incorporado jóvenes profesionales en paro que preparan en la biblioteca sus oposiciones.

La biblioteca se amplió hace unos años, ocupando un ático del edificio municipal para conseguir más puntos de lectura con destino a los estudiantes. Aún así, resultan escasos y poco idóneos porque en épocas de calor las instalaciones se convierten en un horno. En horario de tarde hay otros puntos de lectura, destinado a personas que consultan libros o periódicos y revistas, que tienen espacios libres, pero que el personal de la biblioteca no los deja utilizar a los estudiantes porque no están destinados a sala de estudio.

Las actuales instalaciones no tienen posibilidades de nuevas ampliaciones. El alcalde, Alberto Varela Paz, expresa que es consciente de este problema y apuesta por la localización de un edificio céntrico con espacio suficiente para el traslado de la biblioteca. Pero se trata de una propuesta que está en el aire porque en la actualidad el Concello no dispone de un inmueble que responda a las necesidades de este servicio.

Por lo tanto, la biblioteca tendrá que continuar en las instalaciones de la Casa da Cultura, en la calle Rey Daviña, compartiendo espacios con el Salón García y la sala de exposiciones Antón Rivas Briones.

En cuanto a los horarios, de lunes a viernes el recinto está disponible 12 horas, pero los fines de semana sólo los sábados por la mañana. Los estudiantes universitarios están acostumbrados a bibliotecas universitarias con horarios más amplios y que, durante las fechas claves de los exámenes, incluso continúan funcionando durante la madrugada y los fines de semana en horario completo. Los estudiantes vilagarcianos demandan al Concello una mayor amplitud de horarios para la biblioteca municipal.

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