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Y Berasategui quiso saborear el Culler

El afamado cocinero vasco disfrutó de la buena mesa en el restaurante de Javier Olleros

Javier Olleros con Martín Berasategui, junto a otros invitados y parte del equipo del Culler de Pau a las puertas del restaurante. // Culler de Pau

Javier Olleros con Martín Berasategui, junto a otros invitados y parte del equipo del Culler de Pau a las puertas del restaurante. // Culler de Pau

Martín Berasategui, con una decena de "estrellas Michelin", es uno de los cocineros más afamados del mundo, además de un buen conocedor de la comarca de O Salnés y el Concello de O Grove, donde el pasado mes de octubre consiguió el Premio Lola Torres de Gastronomía Tradicional y que visitó hace unos días para disfrutar de su gran pasión, la cocina.

Lo hizo al lado del que fue uno de sus alumnos más aventajados, el grovense Javier Olleros, quien por méritos propios se ha convertido también en uno de los grandes de España entre fogones.

Es el gerente y chef del restaurante Culler de Pau, situado en Reboredo (O Grove). Un negocio con vistas a la huerta y la ría que le aporta la materia prima en el que Olleros recibió, casi con la ilusión de un niño, al citado Berasategui, cuyo nombre se integra así en una ya casi interminable lista de comensales ilustres del Culler de Pau.

Javier Olleros, que estudió en el Lamas de Abade de Santiago y empezó a formarse como cocinero junto a sus padres, en el hotel Mar Atlántico, nunca olvida sus raíces. Y eso le hace recordar con cariño a quienes contribuyeron, de un modo u otro, a convertirlo en una estrella de la cocina.

Y Martín Berasategui, como Toñi Vicente, Sergi Arola, Pepe Solla o, en Tokio, Seiji Yamamoto, fueron algunos de los maestros con los que Olleros pudo trabajar y de los que pudo aprender cuando empezaba a abrirse camino, antes de convertirse en "estrella Michelin" y hacer de su restaurante meco un templo del buen comer.

De ahí su satisfacción al recibir la visita de Berasategui en su casa, donde además de saborear algunos de los característicos platos de Olleros, basados siempre en el empleo los productos más cercanos, pudieron disfrutar de una sobremesa de lo más entretenida en la que recordaron viejos tiempos y hablaron de futuro.

Aunque no es la primera vez que coinciden desde que trabajaron juntos y cada uno se fue por su lado, ya que tuvieron oportunidad de participar en diferentes congresos y ferias, la última en octubre pasado, la "San Sebastián Gastronomika".

La visita de Martín Berasategui también fue para Olleros el mejor modo de despedir la temporada, ya que su restaurante permanecerá cerrado hasta el 28 de febrero.

Aunque el cocinero meco y su equipo no descansan del todo, pues en esta época del año desarrollan importantes proyectos en la huerta donde el Culler de Pau cultiva algunos de sus productos más representativos.

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