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Los últimos estertores de una pésima temporada de caza

Solo Vilagarcía y O Grove parecen salvarse de la sensación entre los aficionados de que el conejo tiende a desaparecer

Un aficionado recorre una zona de monte bajo, en el Xiabre, esta temporada. // Iñaki Abella

Un aficionado recorre una zona de monte bajo, en el Xiabre, esta temporada. // Iñaki Abella

Para muchos aficionados a la caza de O Salnés, la presente temporada de conejo está a punto de terminar. Lo hará el día de Reyes, 6 de enero, por lo que solo le quedan cuatro días hábiles para subir al monte: este domingo, el día de Año Nuevo, el 2 de enero, y el 6. Pero para muchos otros, la temporada ya finalizó hace semanas. Y es que un brote de enfermedad detectado a finales de verano en las poblaciones de conejo ha diezmado de tal forma a este animal, que la sensación general entre las sociedades de caza es que la presente campaña ha sido de las peores de los últimos años.

El presidente de la Mesa Galega pola Caza, Manuel Martínez Casal, afirma que "la caza menor tiende a desaparecer", y que a lo sumo a lo que se puede aspirar es "a encontrar conejos en sitios muy puntuales". Tanto es así que incluso resta valor a las declaraciones de algunos presidentes de cotos cuando afirman que la campaña en sus terrenos ha sido pasable. "Estamos entrando en una situación de autocomplacencia que no conduce a nada. Cuando no hay nada, por poco que tengas, puedes pensar que es mucho, pero no es así".

Comparte su punto de vista el presidente de O Corazón do Salnés (Meaño). "Las malas perspectivas se han confirmado. Ha sido una temporada muy mala". Tanto es así que hace semanas que ellos ya no cazan los jueves, y los domingos solo va al monte con escopeta un pequeño puñado de socios. Los demás siguen subiendo, pero ya resignados a no cazar nada, "porque es importante sacar a los perros y que se muevan algo".

Aunque no todo son lamentos. Jesús Beloso, presidente de Karsita, sostiene que en Vilagarcía los aficionados sí han podido cazar con bastante normalidad. "Claro que podía haber más, pero nosotros no podemos quejarnos. Aún hay días que suben al monte unas 50 personas, y el fin de semana pasado vi a gente con tres piezas colgadas".

Plantea que también hubo mortandad de conejos en Xiabre -"sembraron" un millar de ejemplares, y no se abatió ni la mitad-, pero que los socios pudieron disfrutar de su afición, y que incluso pudieron repartir invitaciones entre amigos de otros cotos. "Y eso que este otoño la meteorología no nos fue propicia. No hizo frío y llovió bastante", añade Jesús Beloso.

Así como las sensaciones han sido favorables en Vilagarcía, también lo han sido en San Martiño do Grove. Pero en el otro extremo se encuentran cotos tradicionalmente ricos en conejo, como el de Valga o el de Barro, en la vecina comarca de Pontevedra. Sobre estos, Manuel Martínez Casal, de la Mesa Galega pola Caza, recuerda que "el primero ya no llegó ni a abrir, y varios socios del segundo terminaron cazando en Portas".

Una vez concluya la actual campaña del conejo, el 6 de enero, los aficionados podrán seguir cazando becadas, jabalíes y zorros hasta el 3 de febrero.

Así las cosas, y en vísperas de que comience la veda del conejo, tanto Martínez Casal como Rafael Otero, de Meaño, opinan que es momento de empezar a mirar ya hacia el futuro, pero entienden que nada se puede hacer si la Xunta de Galicia no se implica más.

"La temporada de caza menor tendría que empezar un mes antes y terminar también un mes antes, porque a estas alturas del año ya se ven conejas preñadas o en celo. El ciclo reproductivo del conejo empieza ahora por mucho que se diga que crían todo el año", sentencia Manuel Martínez Casal.

Rafael Otero, por su parte, echa de menos que la Xunta no aproveche todos sus recursos técnicos y a su personal con formación universitaria específica en montes para orientar a los cazadores en las mejores medidas para preservar las poblaciones de conejo. "Nosotros vamos tirando con las ayudas económicas que nos da la Diputación y el Concello de Meaño, pero además de eso es necesario que la Xunta se tome más en serio el control de las enfermedades y que trabaje de la mano de las federaciones. Porque si no el concejo se terminará".

Él no se da por rendido, y entiende que el sabor amargo de este otoño no puede hacerles tirar la toalla. "Hay que seguir trabajando, y hacer gestión, gestión, gestión".

Pero Manuel Martínez Casal es más pesimista, entre otras razones porque considera que "a la administración, la caza no le preocupa mucho, o más bien nada".

A cambio, sí está habiendo una gran abundancia de jabalíes. "Se les está viendo pasar por lugares a los que nunca habían llegado. Se les ha visto bajando a lugares con casas, y hasta andar por Dena. Lo único que esperamos es que no haya accidentes de tráfico", remacha Otero.

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