El presidente de la Mesa Galega pola Caza afirma que el conejo de monte tiene numerosos "enemigos", y que esa es la razón de fondo de que cada vez se vea menos en la mayor parte de Galicia. Para empezar, Manuel Martínez Casás apunta a la despoblación del rural y el abandono de las actividades económicas del campo, que propician el crecimiento descontrolado de la vegetación y la maleza. Él aboga por las quemas controladas, para que este animal pueda disfrutar de un hábitat abierto.

En segundo lugar, solicita programas de control de depredadores, como los que ya existen en Castilla y León, donde están regulados por ley. Según él, el ecosistema está hoy muy alterado debido a la proliferación de zorros, y gatos y perros asilvestrados.

Según Manuel Martínez, el tercer factor que explicaría el imparable declive de esta especie son las "repoblaciones a la desesperada", que propician que se disparen los brotes de enfermedades víricas. "Estamos trayendo conejos de otros puntos de España, y con ellos vienen nuevas cepas víricas, porque los virus de Albacete y Ciudad Real no tienen nada que ver con los de aquí. Epidemiológicamente hablando, cada vez que soltamos un conejo de fuera en el monte estamos soltando una bomba de relojería".

También advierte de que los animales criados en granjas gallegas a menudo mueren, "porque son criados del mismo modo que los que se destinan a la industria cárnica, encerrados en jaulas". Alude también a la supuesta desidia de la administración y, finalmente cree que se está cazando demasiado.