La actividad en los despachos de Loterías de Vilagarcía fue frenética durante toda la tarde cuando incluso se formaron colas de clientes ávidos por adquirir el boleto de la suerte, ese de última hora que la diosa Fortuna puede convertir en el premiado con un reintegro, una pedrea o bien el Gordo de los 400.000 euros.

El caso es que ese goteo permanente es también consecuencia de un mejor ánimo por parte de los compradores. Los responsables de las administraciones consultadas admiten que "este año hemos vendido más".

Estiman que el incremento puede cifrarse en un 7%, pero es significativo pues en los años pasados lamentaban la apatía de los compradores.

Y en Vilagarcía hay un ánimo mayor si cabe pues parece tocada por la suerte con varios premios millonarios en los últimos meses.

El más grande el que otorgó Rocío Cores, del despacho número 4 de la Rúa Rey Daviña, que hace unos meses entregó un premio de casi cinco millones de euros en una Bonoloto y que correspondió a una familia residente en Vilagarcía, "aunque todo son rumores porque por aquí no se pasó".

Y en la Administración de San Roque tocó hace solo unas semanas el millón del sorteo del Euromillón. El poseedor solo había acertado dos cifras pero el boleto llevaba impreso un código de tres letras y dos números que le convirtieron en ganador.

Por ello se espera que el Gordo no pase de largo esta mañana y que los niños de San Ildefonso se acuerden otra vez de O Salnés.

Y por ello los loteros, como Fernanda García, sopla los que más se han vendido este año: "El 13, el 69 y los acabados en 17 y 18 han sido los más demandados por nuestros clientes", revelan.

Y es que a la hora de decidir el número favorito también cuentan mucho las efemérides "del año que termina" y por eso el 18 está casi agotado en la comarca.

Rocío Cores destaca que los acabados en 5 7 7 "son también muy demandados" y aquellos que rememorar "la fecha del nacimiento, de un bautizo o de la Comunión", por poner algunos ejemplos.

Y ello sin olvidar los que llegan de fuera, esos que tocan porque vienen marcados por el cariño.