El sector acuicultor sabe de la importancia de preservar el ecosistema marino para garantizar su mantenimiento y potenciación, teniendo muy presente que la acuicultura será un elemento clave para la humanidad en las próximas décadas. En este marco, el cultivo de mejillón en Galicia tiene mucho que decir, ya que se desarrolla en 3.300 bateas distribuidas por todas las rías y su incidencia en el medio natural, quiérase o no, es inevitable.

Esto explica la confección de la "Guía de buenas prácticas del cultivo de mejillón en Galicia para la reducción de la basura marina".

Es un documento diseñado por el Consello Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Mexillón de Galicia que se presenta esta mañana en su sede, en Vilagarcía, con presencia de su presidente, Francisco Alcalde.

Estará acompañado de la conselleira de Mar, Rosa Quintana; Ángeles Longa Portabales, responsable del departamento de I+D+i de la DOP; y Jesús Gago Piñeiro, investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en el Centro Oceanográfico de Vigo y coordinador nacional dos trabajos sobre basuras marinas para el proceso de implementación de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina.

En este acto se explicará que es preciso "luchar unidos contra la contaminación de nuestros mares". Como también se incidirá en que "las rías y la riqueza que encierran son valores vitales en Galicia, pues de estas aguas y su calidad vivimos, directa o indirectamente, decenas de miles de familias".

Así lo entiende Francisco Alcalde, sabedor de que en el caso de los mejilloneros "la dependencia del medio marino y su buena salud es absoluta, ya que la calidad es la clave del cultivo de mejillón".

El rianxeiro es conscientes de que los propios bateeiros "debemos ser los primeros en cuidar este mar, en defenderlo y en dar ejemplo, actuando siempre de la mejor manera posible para reducir los impactos que se puedan causar sobre el ecosistema".

Se trata, en definitiva, "de aplicar unas buenas prácticas de trabajo" para luchar contra cualquier tipo de contaminación marina, y "si queremos unas aguas limpias debemos ser eficientes y respetuosos con lo que nos rodea y nos da de comer", proclama Francisco Alcalde.

Termina diciendo que esta guía "fue planteada con una vocación universal, porque el camino hacia un escenario ideal de aguas puras es un trabajo de todos, en el que deben implicarse tanto las Administraciones públicas como la sociedad en su conjunto".

La guía que se presenta esta mañana en el edificio Mexillón de Galicia bien puede servir de complemento a la elaborada en su momento al abrigo del proyecto europeo "Gestinmer", en el que se detallaba que en el proceso de laboreo del mejillón se generan residuos durante las operaciones de desdoble y el ciclo de cosecha o cultivo para venta en fresco, cuando el molusco se distribuye en sacos plásticos.

Esos residuos están compuestos por "mejillón de pequeño tamaño y/o roto, organismos epibiontes y restos de algas y fango".

Aquel estudio, del que formaron parte el Consello Regulador y la Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega), determinada que aproximadamente el 48% del residuo generado era agua y el 46%, materia inorgánica, correspondiendo el 6% restante a materia orgánica.

El mismo documento dejaba patente que "por término medio un 3,6% del peso de las cuerdas que van a ser desdobladas y un 15% del peso de la cuerdas de cosecha corresponden a este tipo de residuos", calculándose que la cantidad de residuos propios de la mitilicultura generados en la tarea de desdoble "es del orden del 1,2 % respecto al total de mejillón producido, mientras que la cantidad de residuos generados durante la cosecha corresponde al 17,6% del total de producción de mejillón destinado al mercado de fresco", diferenciándose éste del enviado a fábrica porque se comercializa a granel y por tanto "no da lugar a este tipo de residuos".

También hay que tener presente que durante las actividades de laboreo "se generan residuos de envases y otros residuos que por su naturaleza o composición -se incluyen aquí materias tales como baterías eléctricas y restos de pintura- se asimilan a los producidos en los domicilios particulares, comercios, oficinas y servicios".

Sea como fuere, de lo que se trata ahora es de establecer medidas para luchar contra la contaminación también desde la acuicultura, dejando claro, en cualquier caso, que las bateas de mejillón constituyen un ecosistema en sí mismo que además es un elemento generador de biodiversidad y riqueza.

Baste reflexionar sobre las explicaciones ofrecidas por Ángeles Longa, responsable del departamento de I+D del Consello Regulador, firme defensora del "cultivo amigable con el medio" que representa la acuicultura.

Está firmemente convencida de que la producción de mejillón en las bateas "incrementa la biodiversidad y riqueza natural a nivel local, tanto en las aguas como en los sedimentos". Y como prueba de ello apostilla que "cuando nos acercamos a las bateas comprobamos que junto al mejillón conviven en las cuerdas un centenar de especies".

Y es que la mitilicultura constituye "una actividad sostenible en la que se cultiva una especie herbívora propia de nuestras costas", como es el Mytilus galloprovincialis, "capaz de aprovechar las microalgas, ese rico material nutritivo renovable que contienen nuestras aguas, para crecer y engordar".

Lo que quiere decir es que el mejillón, que "es capaz de fijar CO2 en sus conchas, contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático", propicia durante la etapa de cultivo la aparición de gran cantidad de especies "que se desplazan hacia los polígonos bateeiros atraídas por la gran disponibilidad de alimento y refugio".

Longa cita como ejemplo que los desprendimientos de mejillón en las bateas y los excedentes de laboreo que los bateeiros arrojan al mar "sirven de alimento a muchas especies, algunas de gran valor comercial".

Por si fuera poco las cuerdas de los viveros, flotadores, cadenas y demás elementos de las bateas "proporcionan un hábitat adecuado para el crecimiento de las algas", calculándose que "un 8% de la productividad algal en Arousa" se origina en esas plataformas.