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Nacho Carretero: "El narcotráfico facilitaba un enriquecimiento rápido que arrasaba con todo lo demás"

El autor repasa en su obra "Fariña" la evolución de este fenómeno en la costa gallega

El periodista Nacho Carretero en el paseo marítimo de Riazor. // FdV

Nacho Carretero conoce a la perfección el concepto de vocación periodística y convive con el ansia de conocer en profundidad historias y encontrar el mejor modo de explicárselas al lector. Este joven coruñés, ha recorrido miles de kilómetros para descubrir aquello que merece la pena contar al público más cercano, se adapta a cualquier lugar y utiliza cualquier formato. En esta ocasión, Carretero aborda un asunto de permanente actualidad en su tierra de origen, con incidencia especial en la ría de Arousa.

La editorial Libros del KO acaba de presentar "Fariña", un repaso al desarrollo del narcotráfico en Galicia, con testimonios diversos y revelaciones impactantes que dibujan un retrato de la evolución de este fenómeno hasta adentrarse en el contexto actual.

-¿Qué supuso la Operación Nécora, de la que se cumplieron 25 años recientemente, para el negocio relacionado con el tráfico de sustancias ilegales?

-Resultó muy sintomático que TVE abriese su informativo con imágenes de las detenciones y del despliegue de fuerzas de seguridad. Por fin se ponía un cerco a estas actividades. Eso ayudó a que la sociedad fuera más consciente del problema que existía en Arousa. Se acabaron los pazos y la sensación de impunidad. La gente empezó a mirar de otra manera a quienes se lucraban con este fenómeno.

-¿Existía hasta entonces cierta condescendencia o incluso admiración hacia ellos?

-Aquello se vivía con demasiada normalidad por la manera en que comenzaron a implantarse esas prácticas cuando se extendió el contrabando de tabaco. Lo que ocurría en las Rías Baixas era demasiado grave. Las sentencias judiciales que siguieron a la Operación Nécora mitigaron aquella sensación de éxito, pero esa actuación sirvió como punta de lanza para transformar la perspectiva que se poseía en todos los ámbitos. Desde entonces se traza una línea que hasta aquel momento parecía un poco aguada.

-¿Qué representaba a nivel social y económico el narcotráfico?

-Se podía considerar una especie de motor económico a corto plazo, una forma de enriquecimiento rápido que arrasó con todo lo demás, porque perjudicó de forma transversal al resto de sectores. Se enquistó la idea de aquel era el único modo de obtener grandes ingresos. Daba la impresión de que el resto de industrias carecía de rentabilidad, y eso se debía a que las tapaderas utilizadas por los capos de la droga arruinaban a muchas otras empresas. El enorme potencial turístico de Galicia se desperdició durante mucho tiempo debido a las condiciones que se dieron.

-¿Era habitual que hubiese representantes políticos relacionados con estas actividades?

-Considero muy revelador que alcaldes como el de A Guarda y el de Ribadumia estuviesen vinculados al contrabando. Algunos personajes públicos llegaron a contar con organizaciones importantes y mi percepción es que casi se compone un entramado mafioso similar a los de otros países.

-¿El narcotráfico impone etiquetas negativas en torno al día a día en Arousa?

-El estigma es una consecuencia, precisamente, de la lucha contra este fenómeno. El Estado reaccionó hace un cuarto de siglo, y ahora se pone el foco en el problema con cierta frecuencia y se pelea contra él. Eso conlleva, al mismo tiempo, que se visualice más la situación. Pero el estigma, en estas circunstancias, es un mal menor.

-¿Qué le aportó este trabajo a nivel personal?

-Me abrió los ojos en muchos aspectos. Había cientos y cientos de negocios relacionados con el narcotráfico y todos miraban hacia otro lado. Es impactante observar la tolerancia que tuvo y que, en alguna medida, todavía tiene esta actividad. El relato, a veces, se vuelve muy crudo y pierde el ingrediente de fascinación que llegan a despertar las producciones artísticas que describen estos hechos a través de la ficción. Hay gente muy valiente que trabaja con mucha dureza para evitar esas prácticas.

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