La mayoría de los pediatras recomiendan administrar ambas vacunas, aunque su coste puede hacerlas prohibitivas para muchas familias. En ambos casos son necesarias dos dosis -con una separación temporal que establecerá el pediatra- y el desembolso total ronda los 300 euros por niño.

La vacuna de la meningitis B cuesta en Portugal casi 100 euros la dosis, mientras que el precio de la de la varicela ronda los 50 euros por dosis, unos 25 menos de lo que costaba en las farmacias españolas cuando se permitía su comercialización.

En cualquier caso, un aspecto sobre el que llaman mucho la atención los médicos es la conservación de la cadena de frío. Estas preparaciones tienen que mantenerse a una determinada temperatura para que no pierdan su efecto, de ahí que el traslado desde la farmacia al domicilio o el lugar donde se vaya a administrar la vacuna tenga que realizarse en una bolsa de frío o en una pequeña nevera portátil.

Si ésta es de hielos hay que evitar asimismo que el frasco entre el contacto directo con aquellos, para evitar que la preparación se congele. Y en caso de guardarla en la nevera de casa, se recomienda no dejar nunca la vacuna en los estantes de la puerta, ya que en ese lugar los cambios de temperatura son más acusados.

Lo que sí desaconseja totalmente el comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría es comprar las vacunas por internet, por el grave riesgo que eso puede suponer.

La meningitis de tipo B es la más frecuente en España, y en muchos casos provoca la muerte del paciente o la amputación de miembros.