Las mujeres fueron las principales destinatarias, aunque no las únicas, ya que también estaban llamados a participar los niños y las familias en general. Se reunieron el domingo en el local vecinal de Porto Meloxo, convocados por la concejalía de Igualdade e Benestar para bailar, hacer ejercicio, aprender cosas nuevas y, sobre todo, pasárselo en grande.

El baile oriental y la danza africana se encargaron de que los presentes pasaran una jornada de lo más entretenida, de ahí que la edil Aida Filgueira indique que "este tipo de propuestas resultan muy beneficiosas para todos y realmente vale la pena llevarlas a cabo".

Llaman la atención las clases de ritmos africanos impartidas por Cristina Malvarez, una bailarina, profesora de baile y coreógrafa que desarrolla en Pontevedra un proyecto denominado "Mesturas Danza".

En esta ocasión se centró en un ritmo denominado "Kassa", que como la propia profesora indica "tiene relación con el trabajo de la tierra y la labor de las mujeres, que acompañan con su baile las actividades de la agricultura, sobre todo en el tiempo de las cosechas".

Cristina Malvarez esgrime que "el sonido de los tambores nos transporta a un mundo ancestral y mágico, y debido a su estrecha conexión con la naturaleza nos conecta con nuestro ser más primitivo".

En África este tipo de ritmos representan "sonidos y palabras", pero también "mujeres moliendo el grano, niños tirando de cuerdas para subir el agua y hombres que talan árboles". Son ritmos, insiste la profesora, inseparablemente asociados a la danza y a la convivencia en sociedad.

En O Grove se incidió en ello, pero sobre todo se destacó que "son universalmente reconocidas las propiedades terapéuticas de la danza, que consigue fortalecer todos los músculos, permite trabajar la coordinación y la disociación del cuerpo, potencia la creatividad individual, gracias al trabajo de improvisación de movimientos y contribuye a elevar el ánimo".

Se consigue porque "el ritmo fluye por brazos y piernas y del interior sale una energía de carácter alegre que nos ayuda a liberar todas las tensiones que llevamos dentro, al tiempo que a nivel personal crea apertura y conecta lo femenino con el concepto tierra, con su naturaleza interna y su esencia".

Con el taller de Porto Meloxo, entendido como una primera toma de contacto con la danza africana, se buscó "experimentar con los diferentes ritmos de percusión que impulsan al movimiento; realizar un ejercicio completo, estimulante y divertido; trabajar la expresión corporal, liberando los sentimientos más profundos; y conectar con nuestra naturaleza interior y con los demás participantes".

En cuanto al taller de danza oriental, impartido también el domingo, la monitora explica que "es una increíble y ancestral herramienta que nos conecta con la esencia de lo femenino, con movimientos creados por y para la mujer".

Destaca la conocida como danza del vientre, y "entre sus muchos beneficios a nivel psíquico cabe destacar la mejora del estado anímico, refuerza la confianza, mejora la autoestima y desarrolla la creatividad, pero también nos aporta grandes beneficios a nivel corporal, ya que activa la circulación sanguínea, fortalece y flexibiliza la musculatura, desarrolla la coordinación y ayuda a corregir la postura corporal".

Pero la danza sirve sobre todo, "para disfrutar, para conectar con nuestras emociones y aprender a soltar nuestro cuerpo para formar nuestro propio lenguaje y expresarnos a través del movimiento", indican los organizadores de estas clases.

Tanto es así que "el único requisito para poder realizar este taller es darnos permiso para disfrutar y expresar", sentencian.

Así las cosas, con talleres como el titulado "Por min", los asistentes "aprendemos los fundamentos de la danza oriental, sus principales movimientos y pasos, para acabar combinándolos en una coreografía que se baila al ritmo de la percusión en directo".

"Lo realmente importante de estos talleres, que hemos querido incluir en la extensa programación del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es que gracias a ellos las grovenses podemos tener un momento para nosotras, tanto para divertirnos como para estar en contacto con todas las asistentes y con actividades como la danza, capaces de enriquecernos tanto física como mentalmente", concluye la concejala Aida Filgueira.