La centolla entra en veda tras dejar en las lonjas casi un millón de euros en cinco meses
Las diferentes "rulas" comercializaron alrededor de 75 toneladas de este producto, lo cual supone un registro muy discreto en relación con otros ejercicios
manuel méndez - Arousa
La centolla gallega entra en veda. Lo hace después de haber arrojado unos resultados muy discretos en lonja durante los cinco primeros meses del año, pues se vendieron del orden de 75 toneladas por las que se facturaron cerca de un millón de euros.
Estos son datos aproximados y aún provisionales que maneja la Consellería do Medio Rural e do Mar, a la espera de que las diferentes rulas incorporen los resultados de las operaciones realizadas en los últimos días del presente mes. Pero en cualquier caso no variarán demasiado respecto a lo antes reseñado.
Esas cifras superan de manera considerable las obtenidas en el mismo periodo del año pasado, pero esto tiene un explicación, y es que en 2011 se probó una veda experimental, de tal forma que solo se pescó centolla en el primer trimestre, y hubo un parón en abril y mayo para recuperar la actividad desde el 1 de junio hasta el 31 de marzo.
Aquella experiencia, con la que se intentaba paliar la pesca ilegal y ofrecer a los turistas la posibilidad de saborear el centollo de manera totalmente legal en pleno verano, no ofreció los resultados apetecidos. Por este motivo, este año se retoma el viejo calendario, que establece la pesca de centolla entre enero y finales de mayo, para dejar descansar a la especie en junio, julio, agosto, septiembre y octubre.
Una vez aclarado esto, cabe indicar que las 75 toneladas de centolla vendidas en lo que va de año por valor de un millón de euros están por encima de aquellas 59 (810.000 euros) obtenidas en los cinco primeros meses de 2011, cuando en la práctica solo se trabajó este producto durante el primer trimestre.
Pero lo conseguido este año queda aún lejos de los datos manejados en las lonjas de Galicia entre enero y el 31 de mayo de 2010, con casi 108 toneladas y 1,2 millones de euros. Lo mismo ocurre respecto al mismo periodo de 2009, cuando se vendieron 105 toneladas, por valor de 1,3 millones de euros. Y lo de este año incluso está por debajo de 2008, en cuyos cinco primeros meses fue posible facturar casi 1,5 millones de euros tras la venta en lonja de 104 toneladas de centolla.
Lo cierto es que si se va más lejos y se revisan incluso los datos de la última década, puede concluirse que este arranque de 2012 es el más flojo, pues en los cinco primeros meses de 2007 se vendieron en las rulas gallegas casi 134 toneladas, en 2006 fueron 137 toneladas, en el mismo periodo de 2005 se superaron las 109 toneladas, en 2004 el balance de sus primeros cinco meses fue de 99 toneladas y en 2003 se subastaron casi 76 toneladas de este crustáceo, aunque eso sí, con unos ingresos económicos inferiores a los de ahora.
A 38 euros el kilo, en Vigo
Sea como fuere, la centolla es un recurso importante, capaz de cotizar en meses tan flojos como los cinco primeros del año a más de 30 euros el kilo, como ocurrió esta vez en A Coruña, Aldán, Baiona, Cambados, Pontevedra, Ribeira, San Cibrao, O Grove y Vigo, que marcó el tope con 38 euros por kilogramo.
Aunque las mejores cifras se registran siempre en noviembre y diciembre, cuando es posible vender más y a mejor precio que en los otros cinco meses de campaña. Si se hace un balance anual, es decir, entendiendo cada campaña por ejercicio natural, puede decirse que la centolla es capaz de generar en Galicia unos ingresos de entre 3 y 4 millones de euros anuales, gracias a la venta de entre 200 y 300 toneladas.
Un descanso de cinco meses en A Coruña y Pontevedra
El periodo de captura autorizado este año para la centolla abarca desde el 1 de enero al 1 de junio, y desde el 2 al 31 de diciembre, en la provincia de Lugo, mientras que en las de A Coruña y Pontevedra la pesca de dicho crustáceo se permite del 1 de enero al 1 de junio y del 4 de noviembre al 31 de diciembre.
Así pues mañana comienza un descanso importante para el recurso, aunque no así para la flota, que se dedicará a otros productos. En muchos casos cesa el empleo de miños, que es el arte de pesca más utilizada para el centollo, y esas redes dejan paso a las betas, con las que se capturan diferentes especies de peces.
Cuando los barcos de enmalle vuelvan a cargar los miños y regresen a la actividad centrada en la centolla, las cuotas máximas de captura serán de 35 kilogramos por embarcación y día de faena, a lo que se añadirán 35 kilos más por cada tripulante enrolado y a bordo, salvo modificaciones que puedan producirse en próximos meses.
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