La tromba de agua caída poco antes del mediodía de ayer volvió a causar serios problemas en las principales calles de Vilagarcía. Entre las 11.30 y las 12.15 horas se registraron hasta 36,6 litros de agua por metro cuadrado y eso fue suficiente para colapsar las redes de alcantarillado de zonas como Alcalde Rey Daviña, Matosinhos o Castelao.

El resultado fueron calles anegadas en las que el agua estancada casi llegaba a las defensas de los coches; comerciantes que se afanaban en achicar el agua que les entraba en sus tiendas; y aceras y pasos de peatones llenos de grasilla y tan resbaladizos como una pista de patinaje. Los problemas fueron especialmente graves en Matosinhos y Rey Daviña.

Hubo momentos en que esta última calle parecía una piscina, hasta el extremo de que algunas personas optaron por atarse bolsas de la compra en los pies para poder caminar. El estanco que regenta Javier Carballas fue probablemente el negocio más afectado, pues el agua le mojó varias cajas de tabaco. Según él, la inundación de ayer le provocó una pérdida de unos 1.500 euros en mercancía.

También se inundaron parcialmente La Ferretería y la librería Pampín, si bien en estos dos casos la mayor parte del agua les entró por la parte interior de sus respectivos edificios. Los comerciantes de Rey Daviña estaban ayer muy molestos, pues no comprenden que siga habiendo problemas de inundaciones después de haberse gastado un millón de euros en la remodelación total de la calle.

También fue muy problemática la situación en Matosinhos. El barrio se inundó tanto hacia mediodía que hubo que llamar a los servicios de emergencias y fue necesario cortar la calle. En Matosinhos se formaron bolsas de agua que impedían completamente el paso de vehículos –en A Lomba fue preciso rescatar al menos uno– y los vecinos están muy preocupados porque temen que estos episodios se conviertan a partir de ahora en una tónica general.

Los residentes en Matosinhos recuerdan que la zona ya sufre inundaciones con cierta frecuencia, pero están convencidos de que el problema se agravará si derivan hacia allí las canalizaciones de saneamiento y pluviales de la urbanización que se está construyendo en Bosque de Desamparados.

Asimismo, se formaron charcos de entidad en la avenida do Doutor Tourón, en las inmediaciones de las torres de Caixanova. El carril de la vía en sentido a Cambados estaba prácticamente inundado. La existencia de estas bolsas de agua y el hecho de que ayer fuese sábado –día de mercado en Vilagarcía– motivó que tanto en esta calle como en algunas otras de la ciudad el tráfico fuese ayer especialmente lento y desesperante.

No obstante, la relación de incidencias que tuvieron que atender en poco más de dos horas los equipos de emergencias da a entender hasta qué punto las inundaciones fueron generalizadas. Así, se formaron bolsas de agua a la altura de la conocida como rotonda de Nemesio, en Rodrigo de Mendoza, en la calle Castelao, en el entorno de la Praza de Galicia y en la calle Magnolio de Trabanca Badiña; se anegó una casa particular de Emilia Pardo Bazán y parte de la entrada a la residencia de la tercera edad, en López Piñeiro; hubo arquetas desbordadas, arrojando todo tipo de desperdicios, en la rotonda de la Porta da Luz Salgada o en Vázquez Leis (Vilaxoán); y hubo arrastres de tierra y arena que terminaron en la calzada en el cruce de Agustín Romero con Doutor Tourón y en el parque del Doctor Fleming. Ante semejante panorama, algunos comerciantes revivieron la pesadilla de las riadas de finales de noviembre de 2006 y corrieron a taponar las puertas de sus locales con planchas de madera.

Entre tanto, muchos observaban el río de O Con a su paso por la ciudad. Bajaba con mucho caudal –pasaba unos cincuenta centímetros por debajo del puente antiguo de Vista Alegre– y con el agua completamente embarrada.

Varios comerciantes de Rey Daviña se mostraban ayer especialmente dolidos. Javier Carballas, por ejemplo, cifraba en unos 1.500 euros las pérdidas sufridas al mojársele unas cajas de tabaco. "Ya es la tercera vez que me entra el agua desde que arreglaron la calle", asegura. En su opinión, el problema tiene ahora difícil solución "porque Rey Daviña está más baja que las calles aledañas, y cuando llueve mucho aquí el agua se multiplica por tres. Eso no hay manera de pararlo".

Mejor suerte tuvo Dolores Quiroga, de Cuatro Estaciones. Su tienda está algo elevada sobre el nivel de la vía, y eso evitó que el agua le entrase. Aún así, al ver que no paraba de llover corrió a taponar la entrada con una tabla. "Para ser una calle nueva no está a la altura de las circunstancias. Los ingenieros y arquitectos no se dieron cuenta de las corrientes de agua que pasan por debajo".

Según los datos de la estación meteorológica que tiene la Xunta de Galicia en Corón (Vilanova) se recogieron hasta 36,6 litros por metro cuadrado, frente a los 25,5 de anteayer viernes.