Modesto Gómez González, el repartidor de mensajería urgente que en abril pasado fue despedido por la empresa Loalma –que tiene la franquicia de Seur en Vilagarcía– después de casi dos décadas trabajando para dicha firma, también ha ganado el juicio por amenazas contra su antiguo encargado.

Según la denuncia de Modesto Gómez, en abril pasado le anunciaron que ya no contaban más con él y acudió a la oficina de Vilagarcía con la intención de cobrar un dinero que le debía la empresa. Pero una vez allí el encargado, Luis Carreira, pidió al repartidor que firmase unos papeles. Parece ser que Modesto Gómez se negó en redondo, y acto seguido Carreira le mostró una pistola que guardaba dentro de un sobre de plástico.

Gómez avisó entonces a su esposa, que llamó a su vez a la Policía Nacional, y cuando los agentes llegaron al lugar encontraron el arma, que resultó ser de aire comprimido.

El caso lo juzgó la juez sustituta del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Vilagarcía, Carmen Bóveda, y condena a Luis Carreira por una falta de amenazas al pago de una pena de 20 días de multa a razón de seis euros diarios, lo que suma la cantidad de 120 euros. Modesto Gómez estuvo asesorado por el abogado vilagarciano Alberto Gallego –del despacho Serantes y Gallego–, y logró demostrar que "es evidente que (Carreira) le mostró el arma en el sobre pues de otro modo el denunciante no podría saber que se hallaba en su interior, hecho que incluso el denunciado ni se molestó en negar cuando la Policía le requirió para que entregase el arma", según se lee en la sentencia.

Alberto Gallego también defendió al ex repartidor en su juicio contra Loalma. Modesto Gómez –nacido en Caldas de Reis hace 51 años, aunque ahora vive en Vilagarcía– reclamaba una indemnización por despido que Loalma le negaba por su condición de transportista autónomo. Pero al final el juez dio la razón a Modesto Gómez, al entender que hubo una relación estable entre las dos partes, casi equiparable a la de una empresa y un asalariado. La sentencia obliga a los franquiciados de Seur a readmitir al conductor o a pagarle casi 44.000 euros. Esta sentencia es recurrible.