La abogada Bárbara Royo, que asiste a Manuel Charlín Gama en el procedimiento de acumulación de condenas por el cual saldrá de la cárcel el 17 de este mes –si su imputación en la Repesca no lo impide– declaró ayer que considera "materialmente imposible" que su cliente y su hija Josefa Charlín Pomares sean cabecillas de la red de blanqueo de dinero desarticulada estos días, tal y como afirman algunas fuentes.

Bárbara Royo alega que el patriarca se encuentra dentro del Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) por el cual todas sus conversaciones telefónicas o por carta son intervenidas por los agentes penitenciarios. "Él no puede manejar desde la cárcel ninguna organización de este tipo, y lo sabe lógicamente", apuntó ayer la letrada.

Sobre la posibilidad de que Charlín Gama estuviese en contacto con su hija Josefa para la organización de la trama, la abogada también opina que es imposible, "porque él y Josefa no pueden verse, ni llamarse por teléfono". Además, entiende que es poco probable que Charlín Gama se haya arriesgado a cometer un delito de blanqueo cuando era consciente de que le quedaban pocos meses dentro de la cárcel.

Bárbara Royo sigue esperando a que le confirmen formalmente la implicación de su cliente en la Repesca, y mientras tanto todavía confía en que el licenciamiento definitivo de Manuel Charlín Gama se produzca el sábado, 17 de julio. Eso sí, también le parece "demasiada casualidad" que la operación se produzca precisamente ahora.

Manuel Charlín Gama tiene ahora 78 años y lleva en la cárcel desde 1990. En su día le condenaron a 20 años de cárcel por narcotráfico y a otros trece por blanqueo de capitales procedentes del tráfico de drogas. Pero existe una doctrina del Tribunal Constitucional, según la cual si una persona está en la cárcel cumpliendo condena y al mismo tiempo en prisión preventiva por otra causa distinta, cada día que está en prisión por el procedimiento abierto computa también para la condena.

Bárbara Royo quiso dejar claro que su cliente no se va a beneficiar de una refundición de condenas, sino de una acumulación prevista como tal por el Tribunal Constitucional.

La sentencia de 2003

Manuel Charlín Gama está considerado el cabecilla del clan de los Charlines, una de las organizaciones de narcotraficantes más activas de Galicia a finales del siglo pasado. Esta familia de Vilanova de Arousa se inició como muchas en el contrabando de tabaco, pero en la década de los ochenta fueron de los primeros en dar el salto al narcotráfico. Los Charlines fueron de los primeros en establecer lazos sólidos con algunos de los carteles colombianos de la cocaína más poderosos, al tiempo que formaban un entramado empresarial que tenía su buque insignia en Charpo y que serviría para blanquear el dinero.

A principios de la presente década se llevó a cabo una gran operación por blanqueo contra los Charlines. La sentencia llegó en 2003, y fueron condenados Charlín Gama (a 13 años de cárcel); su hija Josefa (a 15 años); sus hijos Manuel, Óscar y Adelaida y su nieta Noemí Outón (a 8 años). En esa operación salió absuelta María Teresa Charlín.