La ya conocida "Ruta dos pazos" comienza su andadura con una gran acogida. Cerca de veinticinco personas disfrutaron de la que han nominado "ruta del encanto". El pazo de Vista Alegre, el de Rubiáns, el pazo de Sobrán, O Rial y la bodega de Coto de Xiabre, Maior de Mendoza, han sido los protagonistas de una visita cultural que ha engatusado a adultos y niños. Patricia García María, junto con su compañera Patricia Longo, fue la encargada de guiar la ruta y quien recabó en la historia de la villa.

Vista Alegre, declarado monumento nacional en 1980, fue el primer destino de la veintena de excursionistas. La ruta comenzaba en los torreones del conjunto del pazo, lugar a partir de donde nace la ciudad de Vilagarcía. De hecho, García de Caamaño ofrecía pan, madera, piedra y vino para que las gentes del pueblo construyeran la ciudad. La única condición que puso es que le ganaran terreno al mar, y así fue.

"Lo que más sorprende de la historia de Vista Alegre es que ni los vilagarcianos saben que la que es conocida como Capilla de Santa Rita, realmente es la Iglesia de San Cristóbal, porque está construida sobre la hermita dedicada a este santo", comenta Patricia García.

El pazo de Rubiáns es el siguiente destino del recorrido. Los turistas pueden acceder a los jardines, contemplar las especies arbóreas centenarias y descubrir los elementos típicos del arte gallego; el hórreo, el palomar y el cruceiro. "El estanque de nenúfares llama mucho la atención a los visitantes y también el eucalipto más antiguo de Galicia, que tiene doce metros de perímetro", añade la guía.

"La Marquesa que vive en este pazo tiene más de cien años, pero no me extraña; viviendo con este lujo yo también viviría muchos años", bromea uno de los visitantes.

El pazo de Sobrán, en Vilaxoán no tuvo tanto éxito como los anteriores, porque a pesar de ser una de las joyas del románico, está un poco descuidado. "La visita es muy bonita, es la primera vez que venimos y nos ha gustado mucho; pero es una pena que no podamos entrar en este pazo y que lo tengan tan abandonado", añade un vilagarciano residente en suiza.

El pazo de O Rial también sirvió de ejemplo de construcción típica, con una estructura central y un torreón a cada lado. García María destacaba que lo que es especialmente tradicional del pazo más estrecho de Galicia es su capilla, porque no tiene a penas ornamentación y cuenta con dos puertas, una para la gente del pueblo y otra para los dueños del pazo, ya que nunca se juntaban con los plebeyos.

La visita termina en la bodega de vino albariño Coto de Xiabre, Maior de Mendoza. Un técnico de la misma es el encargado de dar unas pinceladas a cerca de la elaboración del vino y el que invita a los visitantes a catar el albariño de su propia cosecha. "Los Pazos son un recurso monumental de la zona, pero el albariño es un recurso gastronómico, por eso es interesante que se incluya la bodega en la ruta", aclara la técnica del concello.

Con el sabor afrutado del albariño remata la ruta, en la que los visitantes se van con la satisfacción de conocer un poco más el patrimonio vilagarciano.