Patricia Puértolas / VILAGARCÍA

El espectáculo teatral previo al popular desfile de la "Noite de ánimas", que se presentaba como la gran novedad de esta edición, decepcionó a gran parte de los espectadores, que optaron por abandonar la explanada del Auditorio de Vilagarcía ante la agresividad de la obra, cargada de un alto contenido sexual y dramático.

La situación llegó a tales extremos -para algunos presentes era como un "aquelarre"- que los organizadores del evento decidieron suspender las otras tres representaciones previstas para la velada del viernes y que debían completar la primera función.

Aunque en principio Eduardo Abad, miembro de la comisión organizadora, excusó la suspensión alegando "falta de tiempo", las palabras que le dedicó al director del espectáculo tras finalizar la obra definen lo ocurrido en realidad: "No me montes más pollos", le dijo. Y es que la escenificación, que combinó danza y teatro, no se ajustó al objetivo de la fiesta, que pretendía, un año más, divertir a vecinos y visitantes. Por su parte, Moisés Morales, director de la compañía vilagarciana "Iliria" -autora del espectáculo-, apuntó que ya había "advertido a la organización de que sería una historia original, alejada de lo folclórico y tradicional". Lo ratificó tras la escenificación, sabedor de la polémica que se avecinaba.

La representación comenzó pasadas las doce de la noche con la llegada de los miembros de las asociaciones participantes en el evento. Los 62 componentes del desfile, vestidos con túnicas blancas y caracterizados de ánimas, formaron un cerco alrededor de los actores. Una imagen, que junto a la música, solemne y tenebrosa, sobrecogió a los asistentes.

A muchos se les erizó el bello cuando la protagonista de la obra, una joven atormentada, soltó los primeros alaridos. Unos cánticos desgarradores que parecían provenir del propio infierno y que fueron subiendo de intensidad conforme avanzaba la obra.

"¿Los fantasmas gritan, mamá?", preguntaba uno de los numerosos niños que acudieron con sus padres a ver el espectáculo. "Y esa chica, ¿por qué está sobre la mesa?", insistía el pequeño. Y es que el espectáculo no sólo era incomprensible y poco apto para los menores, sino que el simbolismo y surrealismo de las escenas dejaron con la boca abierta a la mayoría de los asistentes.

"No hemos entendido nada; no sé si ella está muerta o está viva, si es ánima o demonio", decía Eva Romero, vecina de Vilagarcía. "No me quiero imaginar lo que habrán entendido los turistas, que en teoría desconocen qué es la Santa Campaña", añadió.

La obra, un alegato a favor del suicidio, estaba basada en una pieza de Shakespeare. La protagonista de la representación, que se mantuvo en el centro de la lona en todo momento, sufrió el incesto -con el padre-, la desgracia de un matrimonio de conveniencia, la infidelidad del marido y hasta la traición del amante. Una serie de desencuentros que estuvieron representados de manera quizás demasiado explícita.

Fueron estas escenas, a caballo entre la lujuria y el más terrible de los dolores, las que causaron el malestar y la desaprobación del público. En un principio, los asistentes, desconcertados, respondieron con carcajadas, pero trascurrida poco más de media hora desde el inicio espectáculo -estaban previstos 25 minutos-, muchos de ellos acabaron alejándose de una obra que tacharon de "desagradable y trasgresora".

"Ha sido muy confusa y complicada. Aunque sea una buena iniciativa, creo que no es un espectáculo que se deba hacer en la calle, y menos en presencia de los niños", comentaba María Lobeira, vecina de Vilagarcía.

Esta opinión coincide con lo señalado incluso por los miembros de la organización, que achacaron toda responsabilidad al director del espectáculo. "La obra es buena y los jóvenes actores han hecho un gran trabajo, pero no era apropiada para este tipo de evento", afirmaba Eduardo Abad, miembro de la comisión organizadora.

El director de la compañía, Moisés Morales, que vivió de cerca la acogida de los asistentes, había lanzando la pelota al tejado de la organización al recriminarle que no anunciara previamente el contenido del acto, para evitar la sorpresa del público. Y lo cierto es que durante la presentación en rueda de prensa de este evento, a principios de esta semana, el concejal de Cultura, Roberto Araújo, se refirió a la obra como una "pequeña escenificación teatral de 10 o 15 minutos". Descripción muy alejada de lo vivido el viernes, pero que se entiende cuando los organizadores reconocen que no habían presenciado la obra previamente, "porque sería absurdo".

Por otra parte, la mayoría de los asistentes se quejaron de la excesiva duración de la obra -una hora- y de la poca iluminación del improvisado escenario, que complicó todavía más la comprensión de la pieza. Los pocos niños que permanecían en la explanada al final de la obra continuaban con su particular interrogatorio. "El de la capa negra, ¿es el demonio, papá?", trataba de averiguar uno, que con fuerza se acurrucaba entre los brazos de su madre. Interrogantes que los padres eludían, quizás porque ni ellos conocían la respuesta.

"Cuando se nace mal existen muchas posibilidades de morir mal", concluía la voz en off que guiaba el espectáculo. Una frase que resume la esencia de la obra, en la que la joven acaba entregándose a la muerte, convirtiéndose en un ánima y pasando a formar parte de la Santa Campaña. Un conjunto de personas que tras la representación abandonaron la explanada del Auditorio para continuar su procesión por las calles del casco urbano de la localidad. Una acto que, éste sí, contó con una gran acogida y que divirtió a los viandantes.

La salida de los espíritus dejó el escenario vacío y a los actores decepcionados ante el recorte de la representación. Una de las actrices se acercó al director y, entre lágrimas, le confirmó que la organización había quedado muy disgustada con la pieza. De hecho, Abad confirmó que el próximo año "pensaremos en otro tipo de espectáculo, más participativo y acorde con el objetivo de esta fiesta". Anoche, si la lluvia lo permitía, estaba previsto llevar a cabo la "Noite Meiga".