Los principales damnificados han sido los comuneros de Cea y Saiar, que han visto como más de 600 hectáreas de terreno comunal eran pasto de las llamas. El presidente de la última de las comunidades, Lorenzo Gándara, se mostraba desolado por lo ocurrido mientras dirigía la construcción de un cortafuegos por una pala articulada. Reconocía que las 300 hectáreas de monte afectadas en Saiar "son irrecuperables e teremos que reforestar o monte por completo. ¡Desfixéronnos doce anos de traballo!". La futura construcción de un parque eólico tampoco debe pasar desapercibida. Las llamas afectaron fundamentalmente a la zona por la que debe discurrir el tendido eléctrico de ese parque y, por tanto, debe expropiarse.