A. G. / A Illa

A Illa de Arousa se está convirtiendo poco a poco en uno de los principales atractivos de la comarca de O Salnés. Sin llegar a los extremos de O Grove y Sanxenxo, en el pequeño municipio arousano se ha comenzado a detectar como turistas de todo el Estado escogen A Illa para adquirir un piso de segunda residencia en el que pasar sus vacaciones, especialmente en la zona de O Naval donde, en estos momentos, se centraliza la actividad constructora.

El perfil al que responden los que escogen A Illa como segunda residencia para períodos de asueto es, principalmente de origen madrileño o catalán (también destacan vecinos de Santiago de Compostela), con capacidad adquisitiva media-alta y que está enamorado del encanto y del valor medioambiental del pequeño municipio arousano.

Éste último punto es quizás el que ha prevalecido a la hora de elegir A Illa. No en vano el municipio cuenta con una importante riqueza gastronómica y con más de ochenta calas en las que perderse, un atractivo natural al que es difícil resistirse. Además, no sufre las aglomeraciones que se pueden registrar en otros puntos en los que existe una mayor explotación turística. En los edificios que se están construyendo especialmente en la zona de O Naval y O Xufre, el 80% de las reservas han sido realizadas por personas empadronadas en otros puntos del Estado español aunque interesadas en poder disfrutar de sus momentos de asueto en A Illa de Arousa y O Salnés.

Entre esos atractivos especiales con los que cuenta A Illa destacan el mirador de Con do Forno, el parque de O Carreirón, la actividad pesquera en el muelle de O Xufre son determinantes para escoger el municipio. También se detecta en los últimos tiempos, un fuerte incremento en el nivel de alquileres de viviendas, especialmente durante los meses de julio y agosto. Este hecho motiva que la población del municipio, que no llega a los 5.000 habitantes, se multiplique notablemente durante determinadas épocas del año.

Sin embargo, éste interés por gentes de otras latitudes por A Illa también tiene su lado negativo: el alto precio de los pisos de nueva construcción. Las cifras desorbitantes que los constructores deben abonar por los terrenos repercuten directamente en el precio final de las viviendas, adquiriendo éstas cifras prohibitivas para los propios habitantes del municipio isleño.

Adquirir un piso de 80 metros cuadrados por menos de 120.000 euros en el municipio es prácticamente imposible aunque todavía cuesta más encontrar un terreno adecuado para edificar. De hecho, la situación en la que se encuentran las titularidades de terrenos, así como los escasos metros cuadrados que ocupan resultan un verdadero hándicap en el precio final que llega a los interesados en adquirir una vivienda. Ésta fue una de las causas fundamentales que frustró hace dos años la instalación de un gran hotel en la zona de O Furado, así como otras operaciones urbanísticas de menor calado.

Una de las cuestiones que está facilitando la construcción de estos inmuebles es el importante desarrollo que ha experimentado el Plano Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) desde su aprobación en febrero de 2002. Limitado por las diatribas de Costas del Estado, incluye 79 áreas de reparto que se están desarrollando a buen ritmo, lo que permitirá urbanizar gran parte del municipio en los próximos años.

La carencia de infraestructuras hoteleras, principal hándicap de un concello con más de 80 playas

Pese a ser uno de los municipios que acumula un mayor número de playas a lo largo de sus 37 kilómetros de costa, A Illa no cuenta con un sector hotelero desarrollado, una carencia que, desde siempre, la Asociación de Empresarios ha tratado de paliar. A diferencia de otros pueblos marineros como O Grove, A Illa no ha sabido invertir en el turismo, un sector que podría ofrecer importantes dividendos económicos para el municipio.

Desde hace años, los empresarios se quejan de que el pequeño municipio arousano se colapse por la afluencia masiva de personas a sus playas, un hecho que no repercute en la economía local por la carencia de infraestructuras hoteleras, ya que los visitantes "acaban pernoctando, comendo e gastando noutras vilas do arredor". El impulso que podrían recibir varios proyectos que se encuentran en marcha podría suponer para A Illa no sólo acabar con el hándicap de la falta de establecimientos hoteleros, sino diversificar sectores en un municipio cuyos ingresos económicos dependen excesivamente de los vaivenes que experimentan el mercado de los bivalvos.