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Faro de Vigo

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ESPECIAL NAVIDAD

La barbería se reinventa para convertirse en el templo del cuidado masculino

Tras años de decadencia, este negocio vuelve con fuerza para quedarse, ofreciendo espacio, servicios y productos exclusivos para el hombre actual

El veterano barbero Otero atiende a un cliente en la peluquería Jorge Rubín de Gran Vía. // Alba Lago

La moda del hombre metro sexual, con cabello más largo y aspecto imberbe, supuso la decadencia de las barberías y peluquerías masculinas, que vieron como su mercado se limitaba a personas de avanzada edad y acababan echando el cierre en cuanto su propietario se jubilaba. Las peluquerías unisex absorbieron en ese momento la demanda masculina de hombres preocupados por su imagen. Sin embargo, la moda hipster, ya en retroceso, las tendencias más varoniles en peinados y barbas y la demanda del hombre actual de disponer de su propio espacio, servicios y productos en exclusiva han supuesto el renacimiento de las barberías, que llegan con fuerza para quedarse. Es el caso de la peluquería Jorge Rubín de la céntrica Gran Vía de Vigo, que ha dispuesto un espacio a la entrada del negocio destinado únicamente al hombre.

Al frente de este nuevo negocio se encuentra Otero, con 39 años de trayectoria en la profesión siempre al servicio de la familia de Jorge Rubín. Él supervisa el trabajo de sus ayudantes y es además el responsable de formación de ICON, una compañía de productos de alta peluquería con sede en Los Ángeles, con Jorge Rubín como cofundador junto a Chiara y un red internacional de peluquerías.

Una doble estantería colgada en una de las paredes junto al poste de barbero originario de la Edad Media, cuando el que ostentaba el oficio también realizaba sangrías y extraía muelas, muestra la evolución histórica del mundo de la peluquería masculina. En una parte se exhiben utensilios que se empleaban en el oficio antiguamente: una vasija metálica llamada bacía para remojar la barba, un recipiente para calentar agua, talco, colonia, piedra lumbre para cicatrizar, antiguas navajas de gran tamaño, un aparato afilador de cuchillas y un utensilio para asentar el filo de la navaja. En la estantería de al lado se muestra lo más moderno en cosmética, tanto para la línea de afeitado como de peluquería para hombre de la casa ICON.

Una sesión en este templo del cuidado masculino conlleva todo un ritual destinado a mejorar la imagen del cliente y hacerle sentir cómodo, relajado, casi como en un spa, en cualquiera de los servicios que ofrecen: corte artesanal (para adulto, joven y niño), afeitado, arreglo, diseño de barba y arreglo de cuello. "Es artesanal porque empleamos con mucho mimo y delicadeza la tijera y el peine para conseguir esos degradados perfectos de antes que ahora están de moda, junto a los tupes largos", explica Otero. Una vez recibido en el salón, previa entrevista para saber lo que desea, el cliente recibe un lavado con masaje incluido, adentrándose ya en ese momento en una relajación de los sentidos que comienza por la aromaterapia, por el perfume de los productos masculinos de ICON. Los que acudan a afeitarse o arreglarse la barba también disfrutan de un ritual de preparación facial que comienza por un aceite previo al afeitado, una crema de doble función para la limpieza diaria de la piel y para el afeitado con brocha de pelo de tejón puro. Para finalizar, el bálsamo completa el esmerado y cuidado placer.

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