ESPECIAL 170 ANIVERSARIO

Un viaje de 170 años con impulso femenino

Siete extraordinarias mujeres gallegas que cosecharon sus logros cuando el decano tecleaba sus primeras noticias y se erigieron en grandes referentes para las que vinieron después

Amaia Mauleón

Amaia Mauleón

Periodista y escritora

Talento femenino ha habido y habrá siempre. Sin embargo, cuando este periódico tecleaba sus primeras noticias, hace 170 años, aún muchas de aquellas mujeres tenían vedada o muy limitada su entrada en numerosos ámbitos, desde el empresarial al político, pasando por el deportivo, el cultural o el científico. A comienzos del siglo XX muchos hombres preferían verlas en el hogar, aprendiendo a cocinar y a tejer y, sobre todo, cuidando de los suyos. Mientras ellos salían, libres, a vivir, a trabajar, a emprender sus sueños.

Pero algunas mujeres no se conformaron con lo que la sociedad les deparaba, esa imposición invisible de ser hijas, esposas y madres, y decidieron luchar por tener una vida propia igual que sus compañeros hombres. Abrir las puertas de sus casas y asomarse a otros mundos, descubrir lo que realmente querían ser y luchar por ello. Fueron ellas, las pioneras, las que con mucho esfuerzo y sufriendo a menudo el menosprecio de sus compañeros demostraron que, por supuesto, ellas también tenían grandes cosas que aportar al progreso de Galicia, primero, y también de España y Europa.

De manera simbólica, en estas líneas queremos homenajear a siete de aquellas referentes que desarrollaron su trabajo durante estos 170 años de camino. Y, junto a ellas, otras muchas que en la actualidad siguen sus pasos en sus mismos universos. Algunas de las actuales han sido protagonistas de la sección “Mujeres fuera de serie” en el suplemento Estela: historias inspiradoras que visibilizan a las mujeres que lideran empresas, que renuevan las artes, reivindican derechos, encuentran soluciones tecnológicas, atrapan a miles de seguidores con sus libros o sus películas, emocionan con sus pinturas o son ejemplo de entrega y compromiso social. Nuevos referentes para que las niñas actuales tengan la certeza de que ellas pueden ser las siguientes que sigan escribiendo la historia en este país.

1. Emilia Pardo Bazán, escritora magistral y pionera del feminismo

Emilia Pardo Bazán (A Coruña, 1851-Madrid, 1921) comenzó a escribir pequeños relatos con apenas diez años. Educada en casa, era hija de una familia gallega noble, los condes de Pardo Bazán, y su formación se basó en idiomas, literatura, historia y filosofía. No pudo asistir a la universidad porque estaba prohibida para ellas.

Brillante novelista, poetisa, traductora, periodista, crítica literaria, editora y profesora universitaria, Pardo Bazán fue la primera mujer en presidir la sección de literatura del Ateneo de Madrid y destacó por su defensa de la educación de las mujeres y el libre acceso a todo tipo de profesiones. 

Defendió siempre la libertad de la mujer en una sociedad acaparada por el varón y una educación igualitaria y universal como antídoto al atraso cultural, social y político. En 1910 fue nombrada Consejera de Instrucción Pública y tuvo un papel esencial en la apertura de las universidades a las mujeres. A pesar de sus numerosas obras publicadas, Emilia siempre tuvo que seguir defendiendo su presencia en el espacio público y enfrentarse a la misoginia de escritores como Leopoldo Alas “Clarín”.

No la admitieron en la Real Academia de la Lengua por ser mujer. Fue la primera catedrática de Literatura en Madrid, la primera presidenta de la sección de Literatura Ateneo y la primera corresponsal de prensa en el extranjero.

Emilia Pardo Bazán ha sido inspiración e impulso de muchas mujeres. Su defensa de la libertad tuvo continuidad, por ejemplo, en María Xosé Queizán (Vigo, 1939), una de las escritoras más relevantes de Galicia cuyas obras, de todos los géneros, caminan de la mano del feminismo que ha defendido durante toda su vida.

También hacia ella seguro que ha mirado en muchas ocasiones Marilar Aleixandre (Madrid, 1947), bióloga, escritora y catedrática de Ciencias Experimentales que fue pionera en la didáctica de las ciencias en gallego. Premio Nacional de Narrativa en 2022, Marilar, feminista convencida, es una de las siete mujeres miembro de la Real Academia Galega.

El influjo literario y feminista de Emilia también abraza también a generaciones posteriores como la de la escritora Ledicia Costas (Vigo, 1979), cuyas exitosas obras han llegado a miles de lectores no solo españoles, sino también coreanos, italianos o búlgaros. Con una novedosa forma de desmitificar la muerte, logró con su “Escarlatina, la cocinera difunta” el Premio Nacional de Literatura Infantil y en tres ocasiones ha sido la ganadora del Premio Lazarillo.

2. Concepción Arenal, impulsora de la educación de la mujer

Concepción Arenal (Ferrol, 1820- Vigo, 1893) fue la pionera del feminismo y de la educación de la mujer en España.

A los 8 años perdió a su padre, un militar liberal que se opuso a la monarquía de Fernando VI. Entró en una escuela para señoritas y sus inquietudes intelectuales la llevaron a asistir como oyente a las clases de Derecho en la Universidad Central de Madrid, para lo que tuvo que vestir con ropa de hombre. El derecho, la política y la moral fueron sus áreas de reflexión teórica y proposición de acción social.

Escribió poesía, teatro y novela. Comenzó a escribir en el periódico La Iberia cuando su marido, Fernando García Carrasco, cayó enfermo y ella escribía los artículos con la firma de él.

En 1863, se convirtió en la primera mujer que recibió el título de Visitadora de Cárceles de Mujeres y tomó conciencia de la desigualdad de la mujer, que plasmó en cantidad de ensayos.

En el ámbito del Derecho Concepción Arenal fue ejemplo para muchas gallegas como la magistrada pontevedresa Teresa Conde Pumpido, que fue la primera mujer presidenta del Consello Consultivo de Galicia y la primera candidata a presidir el Tribunal Superior de Xustiza. O Lourdes Carballo (Castro Caldelas, 1964), primera mujer decana del Colegio de Abogados de Vigo, presidenta del Consello Galego de Avogacía y miembro de la Real Academia Gallega de Jurisprudencia. O Ana Míguez (Santiago, 1949), una mujer que luchó especialmente por abolir la prostitución no solo desde un plano teórico, sino que se enfrentó con valentía a los proxenetas y refugió en su propia casa a mujeres y sigue siendo una voz crítica e incansable ante políticos y jueces.

3. Irene González, la guardameta de los años 20 con equipo propio

Irene González Basanta (A Coruña, 1909-1928) se convirtió en la primera mujer en competir en el campo de fútbol de igual a igual entre hombres. Criada en una familia humilde, era una habitual del Campo de la Estrada, donde empezó jugando de delantera, aunque no tardó en ocupar la portería.

Tras un periodo en el Racing Orillamar, creó el Irene F.C., en donde ella misma comandaba desde la portería. Las crónicas destacaban sus buenas intervenciones, buen golpeo de balón y dotes de mando, aunque con un sesgo machista.

Tras perder en un breve periodo de tiempo a sus padres, a un hermano y a un sobrino, Irene contrajo la tuberculosis y falleció a los 19 años.

El balón siguió siendo lanzado con fuerza por otras gallegas después de ella. Ahí está Vero Boquete (Santiago, 1987), considerada la mejor futbolista española de todos los tiempos y una de las grandes a nivel mundial. Estrella de 14 clubes profesionales de ocho países y ganadora de la Copa de la Reina, la Champions y hasta la liga de Estados Unidos, Boquete abandera la lucha por la igualdad en este deporte. No podemos dejar de recordar el éxito de la selección femenina española, que el pasado mes de agosto hizo historia al lograr la victoria y convertirse en campeonas del mundo.

Numerosas gallegas destacan en otros deportes como Teresa Portela (Cangas, 1982), la piragüista más laureada de la historia, que disputó sus sextos juegos olímpicos haciendo historia.

Y del mar a la montaña. Subimos a lo más alto junto a Chus Lago (Vigo, 1964), la tercera mujer del mundo y primera española en escalar el Everest sin oxígeno artificial y también la pionera en alcanzar el Polo Sur en solitario.

4. Maruja Mallo, la pintora de libertad insobornable

Maruja Mallo (Viveiro, 1902- Madrid, 1995) fue una de las mayores exponentes del cubismo y el surrealismo en España. Sus padres apostaron por educar a sus 14 hijos en la igualdad. Con veinte años, se trasladó a Madrid y comenzó a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, siendo la primera mujer en ser admitida y aprobar.

Al estallar la Guerra Civil, Mallo se exilió a Buenos Aires, donde recibió un rápido reconocimiento. Regresó a España en 1962 y se instaló en Madrid. Allí trabajó activamente y falleció a los 93 años.

Seguro que la libre pincelada de Mallo inspiró a otras artistas gallegas que vinieron después como Menchu Lamas (Vigo, 1954), una de las grandes referentes del arte gallego actual que fue cofundadora de los movimientos Rompente y Atlántica, imprescindibles en la Galicia contemporánea.

Esa libertad, independencia y feminismo también luce en la maestría con la que pinta sus murales la baionesa Lula Goce, una artista cuyos extraordinarios trabajos iluminan calles de su Galicia natal, pero también de toda España, Estados Unidos y Europa mientras reivindica el papel de las mujeres en el Street Art.

Tan libre e independiente como Maruja Mallo es la comisaria de arte Chus Martínez (O Couto, 1972), una profesional que la revista Art Review sitúa entre las cien personas más influyentes del arte. Fue la primera directora de la historia del Frankfurter Kunstverein y ahora dirige la Academia de Arte y Diseño de Basilea.

5. Ángeles Alvariño, la oceanógrafa que descubrió 22 especies

Ángeles Alvariño (Ferrol, 1916- California, 2005), fue precursora en la investigación oceanográfica mundial y en 1953 se convirtió en la primera mujer científica en un buque oceanográfico británico.

Estudió Ciencias Naturales en Madrid. Después de algunos años como profesora de instituto se fue a Madrid junto a su marido, militar destinado en el Instituto Español de Oceanografía, donde se incorporó como becaria a los 34 años. Consiguió una plaza en el Centro Oceanográfico de Vigo y empezó a estudiar el zooplancton hasta llegar a describir nada menos que 22 nuevas especies para la ciencia.

Junto a la oceanógrafa, numerosas mujeres gallegas han seguido liderando proyectos científicos y abriendo nuevos caminos de progreso en el ámbito tecnológico. La genetista Victoria Lareu (Santiago, 1960) dirige el Instituto de Ciencias Forenses de la Universidade de Santiago, referencia mundial en su campo, desde donde ayuda a resolver los casos criminales más complejos y trabaja en el diseño de nuevos métodos de análisis.

Galicia es toda una potencia en astrofísica. Y son las mujeres las que trazan la senda. No podemos dejar destacar a un trío excepcional: Ana Ulla (Vigo, 1965), primera catedrática de Astrofísica de Vigo, compagina la investigación con la docencia y dedica grandes esfuerzos a la divulgación de esta ciencia. Participó en la Misión Gaia de la ESA, la joya de la Agencia Espacial Europea. Ulla compartió investigaciones en la Misión Gaia con Minia Manteiga (Negreira, 1963), primera catedrática de Astrofísica de Galicia y miembro de la Academia Galega de Ciencias, única mujer en la sección de Físicas. Y las dos anteriores se formaron con otra grande, Begoña Vila (Vigo, 1963), especializada en el estudio de galaxias espirales y una de las principales responsables del telescopio James Webb.

Y, aunque en otra rama científica, pero con la misma curiosidad y compromiso que Alvariño, destacamos a Marisol Soengas (Agolada, 1968), una de las científicas españolas más influyentes a nivel mundial en la investigación sobre el cáncer de piel. Dirige el Grupo de Melanoma del CNIO, que ha logrado varios hitos en la investigación del melanoma, y preside la Asociación Española de Investigación contra el Cáncer.

6. Carmela Arias, primera que presidió un banco en España

Carmela Arias (A Coruña, 1920-2009) fue la primera mujer que presidió una entidad financiera en España. Estuvo 30 años al frente del Banco Pastor y de la Fundación Barrié, desde la que promovió numerosos proyectos en el ámbito de la educación, la cultura, la investigación y los servicios sociales.

En A Coruña se enamoró del banquero Pedro Barrié de la Maza, primo de su padre y 31 años mayor que ella. Se casaron en 1966 y ese mismo año se constituyó la fundación que ella presidió desde 1971.

En 1970 Carmela fue nombrada también vicepresidenta por el Consejo de Administración del Banco Pastor y ocupó este cargo hasta el fallecimiento de su marido, momento en que asumió la presidencia del Pastor, de la Fundación y de Gas Madrid, así como la vicepresidencia de Fenosa.

Lejos, como muchos creían, de no ejercer sus cargos, Carmela sorprendió a todos tomando decisiones desde el primer día. En 1981 donó la práctica totalidad de su fortuna, unos 50 millones de euros, a la Fundación Barrié.

Carmela Arias fue referente en un ámbito hasta entonces vedado a las mujeres. Igualmente lo hizo Chelo Domínguez (Vigo, 1972) en otro sector eminentemente masculino: la industria del automóvil. La directora de GKN Driveline Vigo, la mayor planta que el grupo británico posee en España, fue capaz de adaptarse a la automatización y lograr que el centro vigués sea una referencia en productividad.

Esa misma determinación tuvo que mostrar Carmen Lence (O Corgo, Lugo, 1970) cuando recogió el testigo de su padre, en 2019, como presidenta del Grupo Leche Río. Es la primera y única mujer al frente de una empresa láctea que, además, es la sexta del sector en España, y suma unas ventas de 230 millones de euros.

Si hay una empresa que relacionamos con Galicia esa es Zara y quien estuvo detrás de su creación, aunque menos visible que Amancio Ortega, fue su mujer entonces, Rosalía Mera (A Coruña, 1944-2013). Iniciaron con la venta de batas lo que sería la mayor odisea empresarial de España. Rosalía además creó la Fundación Paideia Galiza, dedicada a favorecer la integración social de las personas con discapacidad, y financiócon su propio patrimonio la investigación de enfermedades raras.

7. Marcela y Elisa, la primera boda de mujeres en España

Dedicaremos este último apartado a mujeres valientes y emprendedoras. Mujeres que no temieron ser las primeras, que tuvieron el valor de desafiar convencionalismos y cambiar sistemas preestablecidos que eran injustos.

Las maestras Marcela Gracia y Elisa Sánchez se casaron el 8 de junio de 1901 en A Coruña, adelantándose más de un siglo a la legalización del matrimonio homosexual en España. No querían defender los derechos de ningún colectivo ni pretendían saltar a las páginas de los periódicos; solo querían que las dejaran amarse. Lograron casarse por la iglesia convirtiéndose en el primer matrimonio homosexual (conocido) de España. Para conseguirlo, Elisa se hizo pasar por un hombre.

En el ADN de las gallegas quedó grabado, sin duda, el gen de la valentía. Rebeca Atencia (Ferrol, 1977) es una veterinaria muy especial. Rescata simios de la caza furtiva en Congo y los reintroduce de nuevo en su hábitat. La activista gallega dirige el Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpouga, creado por la prestigiosa etóloga Jane Goodall, el mayor santuario de chimpancés de África. 

En un ámbito muy distinto pero con la misma pasión desarrolla su labor Nuria Lázaro (Vigo, 1986), una de las escasísimas (solo un 5% del total) comandantes de vuelo mujeres que trabajan en España. Se puso por primera vez a los mandos de un avión en la compañía Vueling con 28 años y promueve la visibilización de la mujer desde el Grupo de Aviadoras del Sepla.

Y una empresaria que también rompió moldes en los años 80 fue la diseñadora viguesa María Moreira. Desde su primera pequeña tienda en Vigo, sus prendas de punto lograron repercusión nacional e internacional. Se rebeló ante las situaciones de acoso que veía en las fábricas del textil y fue la primera mujer que presentó sus colecciones en la Pasarela Cibeles. En los últimos años se dedicó a enseñar a tejer a mujeres de Cabo Verde con escasos recursos para empoderarlas y ofrecerles una nueva forma de vida.