Los mosquitos eligen a sus "víctimas" por la genética, el olor y el rastro de alcohol

Los insectos, tras percibir las sustancias que emite el cuerpo humano, seleccionan a sus presas a distancia y escogen la que más les gusta para no soltarla

14.06.2016 | 02:35

Una pareja duerme plácidamente. Misma habitación, misma cama. Uno se despierta con la piel intacta pero el otro casi no ha pegado ojo... ¡está plagado de picaduras de mosquito! ¿Qué pasa? ¿Por qué los mosquitos siempre le pican al mismo? ¿Por qué se ceban en una misma persona, si tiene también sangre fresca justo al lado? ¿Cómo seleccionan estas criaturas a su víctimas? Aquello de la sangre dulce es un mito, aunque el grupo sanguíneo sí tiene que ver. Pero no es el único factor, ni mucho menos. La genética de la presa también supone un aspecto clave para que estos chupópteros elijan a una u otra persona así como algo tan simple como respirar o sudar. La suma de los factores multiplica las posibilidades.

Los mosquitos, entre otras cosas, huelen las sustancias que emite el cuerpo humano desde largas distancias. De hecho poseen unos receptores en los "palpos maxilares" capaces de detectar el dióxido de carbono que emana cuando respiramos y el olor corporal que emitimos. Solo las hembras pican. Lo hacen por la supervivencia de sus crías. No hay piedad. Necesitan ingerir sangre para poder madurar sus huevos, así que cuando seleccionan a una víctima, la rastrearán y ya no la dejarán en paz.

| La respiración. Atraídos por el dióxido de carbono. Los mosquitos eligen a sus víctimas por su respiración, es decir, por la cantidad de CO2 que emiten. Un ser humano emite 100 miligramos de este gas cada vez que exhala. El dióxido de carbono emitido al respirar es mayor en los adultos que en los niños, de ahí que los primeros amanezcan con más picaduras que los segundos si duermen en la misma habitación. Las embarazadas también emiten índices anormales de dióxido de carbono y son sus víctimas favoritas.

| Ácido láctico. En el propio sudor y en lociones y perfumes. El ácido láctico que se emite a través del sudor también atrae a los mosquitos. Las embarazadas emiten más cantidad de ácido láctico, lo que los convierte en blancos perfectos.

| La genética. Que seamos o no un imán para las picaduras está condicionado, en gran medida, por las moléculas que contribuyen a nuestro olor corporal, según revela un estudio con gemelos realizado en la Escuela de Higiene y Medicinal Tropical de Londres. La piel de cada persona tiene un olor único.

| Grupo sanguíneo. Los mosquitos pican dos veces más a las personas con tipo sanguíneo 0 que a quienes tiene sangre del grupo A. Los sujetos con grupo sanguíneo B se encuentran pues a medio camino entre ambos en cuanto al número de picaduras se refiere.

| Ingerir alcohol. Principalmente, cerveza. Según un estudio publicado en "Journal of the American Control Asociation", beber una botella de cerveza hace que los mosquitos se sientan más atraídos por esa persona que si no hubiese tomado nada. Algo parecido ocurre con el queso según otra investigación japonesas.

| Higiene personal. El fuerte olor a pies atrae al mosquito Anopheles gambiae, el transmisor de la malaria, según una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad Wageningen, en Holanda.

| Movimiento y calor. Cuando las personas hacen ejercicio, estos insectos detectan que se están moviendo y se dirigen hacia ellas.

| La elección del vestuario. Al parecer, los mosquitos tienen especial predilección por los colores oscuros. El rojo y el negro son sus favoritos.



Haz click para ampliar el gráfico

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine