Cortar por lo sano con el tabaco

Dejar de fumar de forma abrupta es más eficaz que abandonarlo de manera paulatina, según un estudio de la Universidad de Oxford

16.03.2016 | 19:50
¿Es efectivo dejar de fumar de la noche a la mañana?

¿Dejar de fumar de golpe o de forma gradual? Esa es la pregunta que los fumadores que están planteándose romper con el tabaco se preguntan. La mayoría de los neumólogos y las guías mundiales recomiendan la primera estrategia, que ahora corrobora un nuevo estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Oxford.

La mayoría de los neumólogos y guías mundiales para dejar de fumar recomiendan apagar el último cigarrillo y olvidarse del tabaco, una recomendación que para algunos fumadores puede parecer fácil de decir pero difícil de conseguir. Sin embargo, no lo es. La mayoría de los fumadores que han logrado abandonar el tabaco lo han conseguido así. Ahora un nuevo estudio, realizado por la Universidad de Oxford (Reino Unido), revalida esta estrategia.

Los investigadores analizaron los casos de 697 personas que querían dejar de fumar y las dividieron en dos grupos. Uno siguieron la estrategia del "cese abrupto", es decir, dejaban de fumar de un día para otro, y el otro el "cese gradual", o sea, disminuyendo la cantidad de tabaco diario durante las dos semanas previas hasta llegar al consumo cero. En ambos casos, los participantes recibieron asesoramiento, apoyo y acceso a los parches de nicotina y a la terapia de reemplazo de nicotina, como chicles.

A las cuatro semanas, el 39% del grupo del "cese gradual" se mantenía lejos del tabaco, en comparación con el 49% de los miembros del equipo del "cese abrupto". A los seis meses, los porcentajes eran del 15,5%, entre quienes iban poco a poco, frente al 22%, entre quienes lo dejaron de golpe.

"Encontramos claras evidencias de que abandonar el tabaco de forma abrupta daba mejores resultados que de forma gradual, tanto a corto como a medio plazo", concluye Nicola Lindson-Hawley, principal autora de esta investigación. Quienes optaban el consumo cada vez menor de cigarrillo eran menos propensos a mantener la abstinencia al hábito de fumar. La literatura científica previa también apuntaba a esta idea, pero "nuestros resultados son incluso superiores".

Los autores del estudio apuntan a la motivación para dejar de fumar como una de las posibles razones que explican estos resultados. Y para los expertos gallegos en tabaquismo, no hay duda de esto.

"El éxito depende de la motivación. Si el paciente la tiene puede dejarlo por sí mismo. Si no es así, habrá que entrenarle en un tratamiento formal para dejar de fumar, en el que adquiera esa motivación, así como en otros aspectos de su dependencia", sostiene Elisardo Becoña, catedrático de Psicología Clínica y responsable de Unidad de Tabaquismo de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Según Abel Rodríguez Canal, neumólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), este estudio se suma a otros estudios anteriores que avalan la mayor efectividad del "cese abrupto". "En el 90% de los casos, los neumólogos recomendamos el cese de repente planificado. Esto quiere decir que el fumador señala un día para dejar de fumar y los días previos no es que reduzca la cantidad, pero sí va cambiando los hábitos, como retrasar el primer cigarro del día, no fumar en el salón o en la habitación, salir sin el mechero... Dejarlo de forma gradual no es la primera opción ni para los neumólogos ni para el paciente, que también prefiere abandonarlo de golpe", afirma.

Este especialista añade que en cualquier caso, el paciente dispone de fármacos que, aunque no son "indispensables", sí son "seguros y efectivos" para dejar de fumar. "Si hay voluntad de dejarlo, pueden multiplicar por tres las posibilidades de éxito", asegura.

Carlos Rábade, neumólogo de la Unidad de Tabaquismo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), añade a la motivación, el grado de dependencia de la nicotina y la autoeficiencia. En este sentido, explica que el fumador que ha intentado dejar el tabaco anteriormente tiene más posibilidades de éxito porque sabe que puede hacerlo y por tanto es más autoeficiente.

"Hay que respetar la autonomía del paciente. Es él quien debe decidir cuándo y cómo quiere dejar de fumar. Mi opinión es que quien esté realmente motivado elegirá dejarlo de golpe, pero no podemos imponerle nada. Nosotros estamos para ayudarlo en esa decisión", explica el neumólogo, que añade que otros estudios constatan que dar un plazo para dejar de fumar resulta más efectivo que imponer un día. "El fumador tiene menos ansiedad y miedo si sabe que tiene una semana para prepararse", asegura el doctor Rábade, que anima al fumador a que pierda el miedo al posible fracaso y que lo intente. "Tiene mucho que ganar y muy poco que perder", sentencia.

Y añaden los expertos gallegos: nunca es tarde para romper con las cadenas del tabaco.

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