Adiós a la 'abuela' del Val Miñor

Gumersinda Cortegoso, una de las mujeres más longevas de Galicia, falleció ayer a los 105 años - "Seguía con el mismo genio y naturalidad que el primer día", recordaba su nieta

21.08.2017 | 09:03
El pasado 3 de diciembre toda su familia se reunió en Gondomar para celebrar el que sería su último cumpleaños

"No hay tristeza, no te imaginas la suerte que tuvimos por poder disfrutar durante tanto tiempo de ella". Una sonrisa ilumina la cara de María cuando habla de su abuela. Y es que fueron muchos los años que tuvieron el "privilegio" de pasar junto a ella. Gumersinda Cortegoso, la abuela del Val Miñor, falleció ayer a los 105 años en su casa de Toucido, en Gondomar. Familiares y amigos le darán hoy su último adiós desde la Iglesia parroquial de San Benito de Gondomar, donde una de las mujeres más longevas de Galicia vivió sus mejores años. "Nació aquí y murió aquí, pero ella nunca estuvo quieta: viajó a Argentina y a muchos otros países de Sudamérica", recuerda su nieta.

Pocas son las personas que tienen la suerte de llegar a tan avanzada edad, y más en las condiciones en las que lo hizo esta gondomareña. "No sufría ninguna enfermedad, solamente de aquí a unos años se fue apagando, pero resistió bien hasta el final. Ahora ya le costaba andar pero la levantábamos todos los días para que no cogiese sedentarismo", explica María.

A pesar de los duros reveses que le dio la vida -su hijo Jaime fue asesinado en Venezuela y enterrado en una zona montañosa junto a los dos trabajadores con los que había sido raptado- su carácter se mantuvo fiel a su estilo. "Seguía teniendo el mismo carácter, genio y naturalidad que el primer día", celebra su nieta, quien reconoce que la mayor cualidad que resalta de su abuela es sin duda la constancia. "Era una persona muy, muy trabajadora, nunca dejó de trabajar. Ella era comadrona, debió ver nacer a todas las generaciones posteriores de Gondomar, todos pasaron por sus manos", aplaude María.

Gran aficionada al baile y a las verbenas en callejones -historias que bien recuerda su nieta- Gumresinda Cortegoso celebraba en su casa de Gondomar este pasado diciembre el que sería su último cumpleaños, y lo pasaba como siempre rodeada de sus amigos y familiares. Un total de cinco generaciones que no quisieron perderse esta festividad.

Sus tres hijos, ocho nietos , bisnietos y tataranietos siempre recordarán de ella su vitalidad y simpatía. "Era una trabajadora incansable, ya sea en el campo o como comadrona", rememora su nieta María.

Los restos de Gumersinda Cortegoso serán trasladados desde el tanatorio del Miñor-Sabarís hasta la Iglesia de San Benito de Gondomar, donde se oficiará una misa de cuerpo presente y seguidamente tendrá lugar su inhumación en el cementerio parroquial a las 17.45 horas.

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