María Luisa Merlo: "Ese 21% de IVA que le han puesto a la cultura ha sido un asesinato"

"Tengo especial cariño al personaje de Leonor de Aquitania, que sigo interpretando"

16.07.2016 | 04:55
María Luisa Merlo. // Daniel García-Sala

La actriz María Luisa Merlo protagoniza, junto a Juan Meseguer, la obra Cosas de papá y mamá, dirigida por José Manuel Parto. Merlo interpreta el papel de Elena, una viuda hipocondríaca que se enamora de Leandro, un viudo en sus mismas condiciones anímicas. La relación, a la que se oponen sus respectivos hijos, centra la trama de una pieza cuyo elenco completan Naím Thomas, Marta Valverde y Alberto Delgado.

-Desde muy joven quería participar en esta función. ¿Qué le atraía de ella?

-Me parece la mejor función de Alfonso Paso. Cuando la vi, me quedé sentada y me dije que eso lo haría yo de mayor. La función en sí es una delicia, un canto al amor entre gente mayor. Se conocen en el médico, a los dos les duele todo y, conforme se van enamorando, a ambos se les quitan todos los dolores. Lo curioso es que tienen la oposición de los hijos, y lo divertido de la obra es que se van escondiendo de ellos.

-Desde el principio quería interpretar el personaje de Elena, la protagonista. ¿Por qué este papel?

-Tiene muchos matices, porque pasa de estar muy triste y enferma, a estar sana y pletórica. Y luego tiene momentos muy serios, pero momentitos, nada más; esa cosa que me gusta a mí en la comedia, que es pasar de hacer reír a que de repente se produzca un silencio maravilloso.

-Usted denomina esto último como comedia en serio, aquella que invita a la reflexión.

-Esta obra encaja totalmente en ese concepto. Vino uno de mis nietos a verla; él es muy sensible y yo le pregunté si se había reído, y el me comentó que sí, pero que también había llorado, y eso es algo que también le pasa al público.

-La moraleja de la obra es que es posible enamorarse a cualquier edad. ¿Hay menos prejuicios ahora en torno a esta afirmación?

-Muchísimos menos. Yo veo las colas en la Gran Vía de gente mayor en los sitios de baile y en todas partes. No sé si ligan o no ligan pero bailar, bailan mucho.

-Debutó con quince años como bailarina en el teatro de Verona. ¿Cuándo decidió encaminar su carrera hacia la actuación?

-Empecé en el teatro de la ópera y recorrí los teatros de la ópera de cuatro países: Suiza, Francia, Alemania e Italia. Luego me vine a España y me contrataron como primera bailarina en el Eslava. Ahí es donde me empezaron a ver los directores de cine, concretamente José María Forqué, que me llevó a hacer mi primera película. Fui dejando el baile, y al poco tiempo conocí a Carlos Larrañaga, nos casamos y formamos nuestra propia compañía.

-¿Un personaje que recuerde con especial cariño?

-Leonor de Aquitania, que es una mujer impresionante. Fue la primera feminista del mundo en el siglo XII. La sigo haciendo de vez en cuando en versiones distintas y creo que la voy a hacer en el teatro Cervantes de Londres.

-Procede de una familia de artistas y sus hijos también lo son. Las próximas generaciones, ¿cree que seguirán por el mismo camino?

-No, no quieren ninguno de mis cuatro nietos. Yo pienso que es un poco porque la profesión se ha puesto muy difícil y ellos prefieren hacer otra cosa. Si tú ves la programación de los teatros compruebas que somos muchos actores y hay que buscárselas muy duras. Y luego, ese 21% de IVA que le han puesto a la cultura ha sido un asesinato. Mi hijo Pedro es empresario y lleva el teatro Maravillas, y ese 21%, que no se lo puedes hacer pagar al público, lo paga él y se va el dinero poco a poco por un agujero.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine