VÍCTOR RODRÍGUEZ / OURENSE
Tuve mucha suerte". El empresario que la madrugada del pasado martes fue víctima de un atraco mientras dormía en su chalé de Coles (Ourense) trata de volver a la normalidad. El industrial ourensano Justino Barbosa se refugia estos días en su trabajo y destaca que, pese a que la banda logró un botín de 30.000 euros, ni él ni su esposa ni su suegra, que también estaban en la casa, no resultaron heridos en el asalto a pesar de que el grupo estaba armado con pistolas y machetes.
"Estoy tranquilo, dentro de lo que cabe, pero reconozco que esto te cambia la vida". Ésta fue la respuesta de Barbosa al preguntarle cómo se encontraba tras lo sucedido. Este empresario, que tiene como pilares vitales la familia y el trabajo y que huye de cualquier tipo de protagonismo, reconoce que "tuve mucha suerte". Y subrayó que evitó hacer frente a los asaltantes, a los que intentó convencer de que no le hiciesen daño a su mujer y a su suegra, que estaban en el domicilio.
La entereza demostrada por el empresario cuando lo llevaron a punta de pistola tres de los asaltantes a su fabrica, ubicada en el concello de Vilamarín, para que les entregase los 30.000 euros que había en una caja fuerte, evitó que se produjese otro tipo de desenlace.
Tras esta desagradable experiencia, Justino Barbosa es concluyente al afirmar que "el coste económico, en este caso, es lo de menos, pues la vida no tiene precio". Ahora, su horizonte más inmediato, y con el que quiere superar esos momentos, es su actividad empresarial. A sus 69 años mantiene un alto ritmo de trabajo, para conseguir nuevas metas, como así lo rubricaba en una entrevista publicada en FARO en agosto de 2004.
Trabajo y esfuerzo
Como representante de la tercera generación de una familia cuya actividad empresarial estuvo relacionada con el sector de la cepillería, dejaba constancia de que "el trabajo y el esfuerzo" habían sido las claves para que de un pequeño taller se llegase a una fabrica con más de 20.000 metros cuadrados.
Si perder ese componente familiar, que el propio Justino Barbosa potenció, se siente especialmente satisfecho de la apuesta por la calidad de los productos, "clave para competir en cualquier mercado", y de la internacionalización. Una actividad que le servirá para "ir olvidando lo ocurrido" esta semana en su chalé de Coles.