EUROPA PRESS
Los hechos tuvieron lugar sobre las 17.30 horas del jueves pasado, cuando un policía en prácticas, fuera de servicio, no pudo entrar a un banco a sacar dinero y regresó a su vehículo. Una vez allí, observó como dos personas se dirigían al cajero, una de las cuales se quedó en el exterior y la otra entró.
El policía se quedó sorprendido al ver que podían entrar en la sucursal, por lo que permaneció en el lugar y observó el movimiento de estas personas, que consistía en controlar la puerta, así como a los ciudadanos que accedían al interior. Tras observarlos durante un rato, lo comunicó a la sala del 091, que mandó a un coche radio patrulla.
Una vez allí, los dos sospechosos, al detectar la presencia policial, empezaron a caminar rápidamente y por separado, y terminaron huyendo a gran velocidad. Uno de ellos fue alcanzado por los agentes esa misma tarde.
A continuación, los policías regresaron a la sucursal bancaria y después de realizar una inspección ocular, localizaron detrás de un voladizo de publicidad una regleta con una microcámara de funcionamiento y con el objetivo dirigido hacia la zona del teclado.
Este tipo de sistema suele instalarse de manera camuflada sobre los teclados de los cajeros automáticos para grabar los números de seguridad una vez introducida la tarjeta de crédito. Los datos obtenidos, en ocasiones, son transmitidos enviando la imagen vía señal de radio o mediante tecnología bluetooth a una grabadora o teléfono móvil con esa tecnología que se encontraría en el exterior de la sucursal.
Los policías continúan con las investigaciones para esclarecer lo ocurrido, y han remitido los objetos intervenidos a la sección de nuevas tecnologías de la brigada de policía científica de Valencia.
El detenido, sin antecedentes policiales, pasó a disposición del juzgado de instrucción número 4 de Valencia por un presunto delito de falsificación de moneda, indicaron las mismas fuentes.