M. FONTÁN - VIGO
Un historial delictivo que parece no tener freno. Un activo atracador de bancos acaba de ser condenado a cuatro años y medio de prisión por perpetrar junto a un compinche un violento asalto en una entidad bancaria de la parroquia viguesa de Beade en la que se hicieron con un botín de casi 100.000 euros tras intimidar con una pistola a la directora y a una empleada, a quienes también ataron de pies y mano con bridas de plástico. De 57 años y natural de Madrid, Marcelino Martín Martín ha pasado media vida en prisión por su escalada de delitos: uno de sus arrestos más mediáticos ocurrió cuando fue "cazado" por los GEO junto al resto de miembros de una banda en los conductos de ventilación de un banco madrileño.
El asalto de Beade que le ha valido a este delincuente una nueva condena –por un delito de robo con violencia e intimidación y uso de instrumento peligroso– sucedió el 11 de octubre de 2010. Con él participó otro atracador, que fue el que entró en la oficina por el falso techo y quien blandía el arma, pero nunca fue identificado. Distinta suerte corrió Marcelino, cuyo "peculiar" aspecto físico, junto al hecho de que parte de su cara estuvo al descubierto durante el robo, fue clave para que las víctimas lo reconocieran en fotos en comisaría, en la rueda de reconocimiento y en el juicio. "Tiene unos rasgos peculiares y en ese momento se te queda grabado por el miedo", confesó una de las mujeres al referirse al condenado, un hombre de complexión menuda, baja estatura y bigote.
Todo ocurría pasadas las ocho de la mañana en una sucursal de La Caixa de la carretera Coutada. La sentencia dictada por la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo establece que el compinche del condenado fue el primero que irrumpió sorpresivamente a la oficina. Para ello, ya de madrugada, accedió a través del falso techo del recinto donde está el cajero, cuya entrada siempre se encontraba abierta al público. El ladrón, con pasamontañas y guantes, cortó los barrotes que le franqueaban el paso y cuando las víctimas entraron a trabajar en la entidad, cayó desde el techo "casi encima" de una empleada cuando ésta entró al bunker para abrir la caja fuerte.
De forma rápida, colocó una pistola de acero "y desgastada" sobre la cabeza de la mujer y fue con ella hacia la oficina, donde estaba la directora. Ordenó a esta última que dejara entrar al otro asaltante –el ahora condenado– por la puerta principal "bajo la amenaza de matar" a su compañera, que seguía siendo intimidada con el arma. Cuando ya los dos atracadores estaban dentro, prosigue el fallo, mientras seguían blandiendo la pistola sobre las cabeza de ambas, exigieron el dinero de la caja fuerte y del cajero. Ellas accedieron "amedrentadas". Los ladrones lograron 94.953 euros, las maniataron con bridas de plástico y huyeron. Además de la pena de cárcel, Marcelino Martín debe indemnizar a la entidad con el dinero sustraído.