M.F. - VIGO
Cuatro años y medio de prisión. Esta es la condena impuesta por la titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo a un vecino de la ciudad, M.G.R., por abusar sexualmente de dos sobrinas carnales de 13 y 17 años, hermanas entre ellas, en un vehículo y en un ocasión también en un domicilio familiar. Las jóvenes, que cuando sucedieron los hechos estaban ambas tuteladas por la Xunta, no tenían mucha relación con su tío.
De poco le valió al acusado negar los hechos y alegar que sus sobrinas mentían y que él solo se limitó a llevarlas en coche. La juez no se creyó su versión y lo considera autor de dos delitos de abuso sexual, uno de ellos de carácter continuado. Además de la pena de prisión, en la sentencia también se impone a este vigués la prohibición de comunicarse con las menores o de acercarse a su domicilio –o a cualquier lugar donde se encuentren– a una distancia inferior a 200 metros durante cinco años. En materia de responsabilidad civil, el condenado deberá indemnizar a cada una de las víctimas con 3.000 euros por daño moral.
Los hechos se remontan al 16 de agosto de 2010. El primer episodio de abusos ocurrió en torno al mediodía, cuando el acusado llevaba en coche a su sobrina de 17 años. Según consta probado en la sentencia, M.G.R. se desplazó hasta la zona de la playa de Samil de la ciudad olívica. Allí, "con ánimo libidinoso y aprovechando el vínculo de parentesco que les unía", el condenado empezó a tocar los pechos de la joven por encima y por debajo de la ropa, realizó otros tocamientos y también la besó, al tiempo que le decía expresiones de carácter sexual.
Ese mismo día, y tras llevar a la menor a su casa, abusó de su otra sobrina de 13 años también en el vehículo. En este caso, señala en fallo, recogió a la menor en la parada del autobús. "Aprovechando su condición de tío carnal" y mientras conducía, le realizó tocamientos y la besó. Cuando llegaron a su destino y al despedirse el acusado, volvió a efectuar estos abusos.
En el caso de su sobrina más mayor, la que en aquel momento tenía 17 años, volvió a realizarle tocamientos el 28 de agosto en el domicilio familiar cuando ambos se encontraban esperando al padre de la joven, a la que ésta había ido a visitar.
Los peritos señalaron en el juicio que como consecuencia de estos hechos las menores sufren secuelas leves, como miedo a relacionarse o culpabilidad por subir con su tío al coche.