J.M. GUTIÉRREZ - A CORUÑA
"Estoy destrozado, porque tres compañeros se hayan ido de repente por ayudar a alguien... además, conociéndolos personalmente y sabiendo cómo eran. No me olvidaré de ese día en la vida". Así explicaba su estado anímico al programa Informe Semanal, de Televisión Española, uno de los policías nacionales que participó en el intento de rescate en la playa del Orzán el 27 de enero que acabó con la muerte de cuatro personas, tres de ellas agentes del Cuerpo Nacional de Policía.
Dos policías refieren los hechos acontecidos aquella madrugada, en la que se encontraban de servicio en la zona del Orzán en prevención de incidentes en este barrio, en el que centenares de jóvenes disfrutaban de una noche de ocio. "Fue a raíz de que unos chicos nos dijeran en el paseo que había un chico que tenía problemas porque una ola lo había arrastrado al mar", explica uno de los agentes, mientras que su compañero detalla que llegaron a juntarse seis policías en la playa, también locales, y que intentaron enfocar al joven en el agua con sus linternas, aunque dada la fuerza del oleaje optaron por llamar a la sala del 091y que desde allí se avisara a Salvamento Marítimo: "Tal y como estaba el mar, era imposible que nos pudiéramos meter en el agua".
Diez minutos más tarde, llegaron a la playa más policías y en ese momento las olas trajeron hasta casi la orilla al estudiante eslovaco Tomas Velicky, aún desaparecido. "Intentamos agarrarlo entre los seis pero fue imposible. Parece increíble, pero una ola que nos llegaba por la rodilla nos tiró y cada uno intentó salir como pudo", relata.
"Villamor [uno de los agentes fallecidos, junto a Javier López y Rodrigo Maseda] me ayudó a tirar de un chico por un brazo y yo le agarré por un hombro, estaba detrás de mí y no recuerdo cuando se lo tragó para adentro", recuerda su compañero. Tras rehacerse del golpe, se percataron de que faltaban algunos compañeros. Quince minutos después, alguien divisó un cuerpo que aún se movía, por lo que formaron una cadena humana con ayuda de una cuerda. "Un compañero decía que era Javier y que estaba con vida, pero era imposible, las olas venían bajas y rompían la cadena, era muy duro", dice con desesperación.
"Recuerdo haber visto a Javier López mientras yo estaba tirado en la arena mirando para arriba diciendo no puedo más y que nos decía: ´Venid a por mí´, pero yo llevaba la ropa puesta, el plumífero y todo, un peso enorme y no tenía fuerzas, aunque quisiera no tenía fuerzas para poder agarrarlo", refiere uno de los agentes.