GEMMA MALVIDO - A CORUÑA
Los equipos de salvamento rescataron ayer los cadáveres de los dos policías nacionales que permanecían desaparecidos desde hace una semana, cuando fueron arrastrados de madrugada por el mar al tratar de auxiliar en la playa coruñesa del Orzán a un joven estudiante eslovaco, al que se sigue buscando. Rodrigo Maseda, de 35 años y natural de Burela (Lugo) y José Antonio Villamor, de 34 y nacido en Friol (Lugo), recibirán sepultura hoy en sus localidades natales. En el siniestro murió un tercer agente, Javier López López, de 38 años, cuyo cadáver fue rescatado del mar horas después de producirse la tragedia en la madrugada del pasado viernes.
El mar devolvió ayer el cadáver del agente Rodrigo Maseda, de 35 años, tan solo unos minutos antes de las once de la mañana. Salió a flote en la playa del Orzán y una ola lo dejó en la arena, debajo de la fuente de los Surfistas, muy cerca de donde se le vio por última vez. Sobre las tres y media de la tarde, los buzos del Club del Mar hallaron el cuerpo del otro agente desaparecido, José Antonio Villamor López, de 34 años y natural de Friol. Unas horas antes, por la mañana, habían encontrado en la zona de Las Esclavas, el cinturón con el arma reglamentaria del agente, el único que iba vestido de uniforme, y también su chaqueta. El operativo reforzó la búsqueda submarina en la zona y, pasadas las tres de la tarde, encontró el cuerpo del agente metido en una poza.
La lancha de Salvamento Marítimo Salvamar Mirfak fue la encargada de trasladar el cuerpo sin vida del agente hasta el puerto de Oza, donde un juez levantó el cadáver y pudo ser llevado al Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC), donde se le practicó la autopsia.
Allí había sido conducido también el cadáver de Rodrigo Maseda por la mañana. Su rescate fue diferente del de su compañero. No hubo que ir a buscarlo, el mar le devolvió a tierra y una ambulancia de la Cruz Roja le llevó hasta el hospital.
Del suceso del pasado viernes en la playa del Orzán queda solo un desaparecido, el joven eslovaco, Tomas Velicky. El delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, aseguró ayer que el hecho de que hubiesen aparecido todos los policías no sería motivo para reducir el operativo de búsqueda. "Esperamos encontrar también al joven estudiante para poder cerrar este tremendo episodio. Vamos a seguir buscando", insistió ayer Juárez. No quiso hablar de fechas límite para levantar el dispositivo de búsqueda ni de reducir los efectivos inmediatamente, aunque aseguró que, llega "un momento, en el que las posibilidades de encontrarlos [entonces el cuerpo del agente Villamor no había aparecido todavía] se reducen".
El empeoramiento de las condiciones meteorológicas que, en principio iba a suponer un impedimento en las labores de búsqueda, se convirtió ayer en el mejor aliado de los miembros del dispositivo.
Las previsiones decían que el tiempo condicionaría el operativo, porque podría impedir que saliesen algunos de los medios disponibles para peinar la ensenada del Orzán y la costa, como los helicópteros o los buzos y es que, desde el primer día, la búsqueda se ha hecho por tierra, mar y aire y ha sido nocturna y diurna.
Al principio el dispositivo se centró en peinar la ensenada del Orzán, en recorrer las cavidades y las rocas para ver si los cuerpos de los agentes y del joven estudiante de Económicas, que disfrutaba de una beca Erasmus en la Universidad de A Coruña, se había quedado prendido en alguno de los salientes. Con el paso de los días y con la esperanza mermada de que los cuerpos se hubiesen quedado en la ensenada, el operativo –que cuenta con personal de la Policía Nacional, de la Guardia Civil, de Bomberos, de Cruz Roja, de la Policía Local, de Protección Civil, de los buceadores del Club del Mar y de Salvamento Marítimo– se amplió por toda la costa, primero hasta los cabos Prior y Prioriño y, más tarde, hasta las Illas Sisargas y Pantín.
Nadie podía explicar ayer por qué habían aparecido dos cuerpos en un intervalo de cuatro horas cuando durante casi una semana los cadáveres habían estado ilocalizables. Lo normal es que los cuerpos, si están en una bahía se queden en ella y suban a los nueve días, cuando el proceso de descomposición infla la piel con gas metano.
"El mar es imprevisible", explicó ayer el delegado del Gobierno que señalaba que, para las familias de los agentes, el poder enterrar el cuerpo de sus seres queridos era un "gran alivio". Lo mismo pensaba el alcalde, Carlos Negreira, quien se desplazó primero hasta la coraza del Orzán para consolar a la familia de Rodrigo Maseda y, más tarde, hasta Las Esclavas, para explicar cómo había sido el proceso de búsqueda del agente Villamor.
En el Orzán se vivieron ayer momentos de emoción y dolor, ya que algunos familiares de los desparecidos se acercaron hasta la playa mientras se rescataban los cuerpos. "Dentro de la gran tragedia que supone este suceso, es una suerte que se hayan encontrado los cuerpos", explicó ayer Negreira.