U. FOCES - VIGO
La Policía Nacional ha desmantelado en la localidad madrileña de Villanueva de Perales el mayor y más sofisticado laboratorio clandestino de cocaína conocido hasta ahora en Europa. En la operación Colapso han sido detenidas 25 personas, se han intervenido más de 300 kilos de cocaína preparados para su distribución y 33 toneladas de productos químicos, así como dos millones de euros en efectivo y armas en los pisos de seguridad; numerosos vehículos de lujo y activos financieros por valor de 50 millones de euros.
La organización, liderada por una pareja española y dos hermanos colombianos, está considerada una de las más activas de España y utilizaba numerosos puertos españoles y europeos para introducir importantes cantidades de cocaína desde Sudamérica escondida en cargamentos de café.
Sus responsables intentaron introducir varios alijos por Galicia, tanto en barcos que serían descargados en la costa por planeadoras, como a través de contenedores, si bien finalmente no hubo acuerdo con los narcos gallegos.
Tres de los detenidos en Madrid se encargaron directamente de las negociaciones con las organizaciones gallegas. Así, el empresario de la noche madrileña Lauro Sánchez Serrano, un colombiano nacionalizado español y que según la Policía se encargaba de distribuir la droga en sus locales de copas y gimnasios, fue detectado en Galicia por las fuerzas antidroga cuando negociaba con grupos gallegos la introducción de dos barcos con cocaína.
La pareja española formada por David V.N. y Ana María L.A., con un destacado papel en la organización colombiana desarticulada ya que se les considera responsables del laboratorio de cocaína, también mantuvo contactos con las redes gallegas aprovechando sus numerosas estancias en Ourense, donde pasaban sus vacaciones.
Ana María L.A. estaba totalmente "obsesionada" con la santería cubana y realizaba ritos y sacrificios de animales cada vez que necesitaba "ayuda" para alguno de sus "negocios" de narcotráfico. No dudaba en sacrificar palomas, patos o corderos al borde de un río madrileño para que la suerte le fuera propicia y con la esperanza de que la ofrenda le proporcionara inmunidad frente a la Policía, que sin embargo le seguía los pasos según se recoge en la investigación.
La investigación comenzó en enero de 2009 sobre los dos hermanos colombianos dedicados al tráfico de cocaína y relacionados con diferentes grupos de distribuidores asentados en Madrid. El matrimonio encargado del laboratorio ocupaba una posición destacada en esta red. Los dos colombianos sufragaban el equipamiento del laboratorio y la pareja se encargaba de adquirir la materia prima, según informó la Policía.
El grupo de distribuidores investigado de forma paralela y liderado por Lauro Sánchez, contaba con dos hermanos propietarios de un taller de Paracuellos que se ocuparían de distribuir la droga que saliera del laboratorio de Villanueva, según los investigadores. El empresario madrileño figuraba como administrador de "un significante entramado financiero con bienes tasados en más de 50.000.000 de euros. Un patrimonio que servía de aval para la compra de droga y que era fruto a su vez del blanqueo de los beneficios", según la Policía. El bufete de abogados madrileño de los hermanos Rodríguez Casas, se dedicaba a buscar la forma de blanquear el dinero, según la Policía, por lo que varios letrados y empleados del despacho han sido detenidos.