CARLOS GARCÍA - PONTEVEDRA
Los históricos clanes del narcotráfico gallego se encuentran en proceso de reconversión. Al menos ésta es la opinión de la Fiscalía Provincial de Pontevedra, tal y como se desprende de la memoria de 2009 del Ministerio Público hecha pública ayer. En este documento detallan que, cada vez con mayor frecuencia, los narcos optan por el tráfico de estupefacientes en contenedores a través de los puertos de interés general de la provincia para dejar de lado, en gran medida debido a la presión policial, la introducción de los alijos por la costa utilizando las famosas planeadoras.
Según la memoria de la Fiscalía, en base a un informe policial elaborado por el comisario de la Udyco, la preocupación por el incremento del tráfico de drogas a través de contenedores no sólo continúa con respecto a años anteriores, "sino que se ha disparado". No obstante, aunque el número de envíos es "notablemente" mayor, los narcos han rebajado el riesgo y envían menos cantidad de droga en cada remesa que esconden entre mercancía legal utilizando el método de "gancho ciego".
No obstante, ejemplo de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ya están atacando esta nueva fórmula de introducción de cocaína en Galicia es la operación "Canal", en la que se atajó "la contaminación existente en el puerto de Marín en donde había varios guardias civiles implicados en el pase de drogas por medio de contenedores".
La Fiscalía pontevedresa enumera algunas causas que han llevado a los narcotransportistas gallegos a este cambio de método. A lo largo de 2009 las organizaciones "han perdido un número importante de planeadoras, tanto por aprehensiones policiales como por destrucción, sustracción o venganza entre grupos". Esto, unido a la presión judicial y policial sobre todos los escalones que participan en la comisión del hecho delictivo (mecánicos, astilleros, vendedores de carburante y otros como ocurrió en la que se denominó "Operación Tabaiba"), ha supuesto un duro golpe para la logística de estas organizaciones que ahora "tienen dificultades para reponer parte de la infraestructura".
No obstante, en cuanto al futuro a corto plazo, la instalación del sistema de vigilancia por radar SIVE en la costa pontevedresa y estos problemas de logística no supondrán la jubilación de las redes de narcotráfico pontevedresas pero sí un cambio en su proceder: "Las organizaciones gallegas seguirán traficando con cocaína, pero acudirán más frecuentemente a la vía de los contenedores, corriendo mínimos riesgos y con una reducción de costes". También señalan que los reputados "lancheros" gallegos "no dejarán de existir, pero es posible, como ya han hecho otros con anterioridad, que se vayan al sur de España" y se pasen al hachís. Su presencia en el Estrecho ya fue constatada como demuestra el incidente de una lancha perseguida por la Guardia Civil y que se refugió en Portugal.
Transporte
Por último, seguirán realizando labores de transporte de la droga en la parte final de su recorrido hacia España frente a los colombianos, cada vez con más presencia en nuestro país y con mayores recursos y alternativas para el transporte de la droga, siendo ahora ellos quienes "establecen las condiciones, los medios e incluso una rebaja en las comisiones".
La "crisis" en el "sector" también ha provocado desabastecimiento del mercado y que suba el precio, especialmente de la cocaína. Así, por ejemplo, en el escalón intermedio el kilo de esta droga se llegó a pagar a 39.000 euros. La diferencia es menor en la venta al "grameo". Esto se debe a que bajó la calidad en el consumo y la pureza es menor al cortarse más para mantener los precios. En el escalón medio hay un incremento de "aspirantes a traficante", que realizan muchos actos preparatorios que no culminan casi nunca por falta de financiación.