M. F. - VIGO
La última vez que Marta Pérez Triviño había visto de cerca al asesino confeso de su hijo, el acusado del doble crimen de la calle Oporto de Vigo estaba esposado y custodiado por la Policía Nacional. Ocurría en octubre del pasado año, en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), con motivo de la vista en la que se revisó el polémico veredicto exculpatorio del jurado popular. Desde entonces no había vuelto a encontrarse con Jacobo Piñeiro Rial. Hasta ayer. Tal y como había anunciado, esta desesperada madre se presentó en los juzgados vigueses para encontrarse "cara a cara" con el joven, que permanece en libertad a la espera del nuevo juicio y que debe comparecer todos los días en la Audiencia. "¡Mírame a la cara, cobarde, que eres un cobarde de mierda!", le espetó la mujer al cangués, que pasó a su lado con una visera, con paso apresurado y con la cabeza agachada.
Pese a que el joven acudió a firmar a la Sección Quinta de la Audiencia minutos antes de la hora establecida –el auto judicial fija esta comparecencia entre las nueve y las diez de la mañana–, Marta Pérez se cruzó con el acusado del doble crimen justo cuando éste salía del edificio judicial. "¿No me miras a la cara? ¡Mírame a la cara, cobarde, que eres un cobarde de mierda...! ¡Mírame a la cara!", gritó esta mujer, que, separada por un agente policial, estuvo a escasos dos metros del autor de los apuñalamientos que le causaron la muerte a su hijo Isaac y a su amigo Julio.
Jacobo Piñeiro no levantó la cabeza en ningún momento y, sin mirar atrás, continuó caminando unos metros hasta introducirse en el coche donde lo esperaba una joven y en el que abandonó la zona. Tras el tenso momento, Marta Pérez no pudo contener las lágrimas. "Me alegro de que no me mirase, porque si lo hace igual perdía los nervios; el corazón me late a cien por hora", manifestó la mujer, que desde que sucedió el doble crimen, hace ya cuatro años, no ha parado de luchar para que se haga justicia en este caso.
Esta madre quiere que el acusado haga sus comparecencias diarias en los juzgados de Cangas, tal y como ha solicitado hace una semana a la Sección Quinta el abogado de la defensa. "Creo que habría menor riesgo de fuga porque estaría más controlado policialmente", afirmó la mujer, quien, en todo caso, anunció que seguirá acudiendo al edificio judicial vigués siempre que pueda para que un día u otro él la mire "a la cara". "Siento impotencia y rabia porque esté libre, en la calle, mientras mis niños están muertos y no pueden salir de paseo; cuando lo veo me indigno porque todo el sistema judicial falló", señaló llorando.
Pese a los momentos de sufrimiento por los que ha pasado desde que ocurrieron los crímenes, no se ha planteado arrojar la toalla. "Es increíble el apoyo que tengo; la gente por la calle me anima, me dice que siga luchando", explicó agradecida. También anunció que tiene un proyecto en marcha: "Quiero poner en marcha una asociación de madres de hijos homosexuales; para concienciar a la sociedad de que por el hecho de que les guste una persona del mismo sexo no son enfermos, para que los entiendan".
Jacobo Piñeiro cumple hoy su primera semana en libertad provisional. El nuevo juicio contra él comenzará el próximo 16 de septiembre.