NELI PILLADO - BAIONA
La costa del municipio pontevedrés de Baiona registró ayer una nueva tragedia. Un joven vecino de As Neves perdió la vida a consecuencia de una caída en una zona rocosa entre Rocamar y Cabo Silleiro. El fallecido, José Manuel Domínguez Tomé, natural de la parroquia nevense de Vide de 36 años, se cayó cuando paseaba entre las piedras, mientras que su mujer cuidaba de su hija, que se encontraba durmiendo en el coche, estacionado junto a la carretera de A Guarda, a escasos cincuenta metros de donde tuvo lugar el accidente.
El suceso se produjo en torno a las cinco de la tarde. José Manuel aprovechó que su pequeña, de 7 años, dormía para dar una vuelta por las peñas, ya que era un apasionado del mar. A las cinco y cuarto, un grupo de jóvenes que tomaba el sol en la zona se acercó al agua para mojarse y lo halló flotando boca abajo. Enseguida dieron la voz de alarma y los demás bañistas y pescadores que pasaban la tarde en el lugar se acercaron para tratar de recuperarlo y llamaron al 061. La ambulancia asistencial de Baiona llegó al lugar en diez minutos y el personal sanitario intentó reanimarlo durante casi media hora. Otro vehículo medicalizado procedente de Mos apareció también en el lugar, pero el médico certificó enseguida la muerte.
Varias patrullas de la Guardia Civil de Baiona se personaron en el lugar para custodiar el cuerpo del joven sobre las rocas, a la espera de que el titular del juzgado de guardia ordenase levantar el cadáver. Así, el cuerpo permaneció al menos una hora más entre las peñas, hasta que llegaron efectivos del Grumir Val Miñor y personal de una funeraria viguesa para trasladar el cuerpo. Los agentes portearon el cadáver con ciertas dificultades por la abrupta ribera hasta el arcén de la PO-552, que une Baiona con A Guarda. Desde allí, se lo llevaron al Hospital Nicolás Peña para realizarle la autopsia.
Los testigos de lo sucedido aseguraron que el joven presentaba fuertes golpes en la cabeza y que brotaba espuma de su boca, por lo que dedujeron que podría haber fallecido ahogado tras quedar inconsciente por el impacto en el cráneo. La muerte fue cuestión de pocos minutos, según señalaron los presentes, quienes observaron que las chanclas que utilizaba el fallecido estaban a escasos centímetros de su cuerpo. "Ni siquiera dio tiempo a que se las llevara el mar. Tuvo que ser visto y no visto", comentaban.