C. GARCÍA - PONTEVEDRA
La Audiencia Provincial de Pontevedra ha condenado a ocho años de prisión a Roberto Bouza Manso, el ferrolano de 38 años de edad que intentó matar de una cuchillada a su compañera sentimental en un monte de Campañó, cerca del poblado de O Vao (Poio), después de que ella decidiese romper la relación. El tribunal lo considera culpable de un delito de intento de homicidio con las agravantes de parentesco y reincidencia y, además de la pena de cárcel, le prohíbe acercarse a menos de un kilómetro de la víctima o que se comunique con ella durante trece años. Además, deberá indemnizarla con 17.200 euros.
Roberto Bouza y su novia, vecina de Combarro, convivían en una casa de esta localidad desde dos años antes de la agresión. Incluso llegaron a tener un hijo en común que apenas tenía unos meses cuando ocurrieron los hechos, el 26 de febrero de 2008. Según la sentencia, que reconoce a favor del imputado una atenuante de drogadicción, esa noche ambos estaban en el campo de la fiesta de Campañó. Allí fue donde el acusado le dio un golpe con la mano en el oído izquierdo, la llevó a rastras a un monte, la puso de rodillas y sacó un cuchillo. Cuando la mujer vio el arma, se revolvió contra el acusado y se inició un forcejeo entre ambos durante el cual la víctima intentó arrebatarle el cuchillo sin éxito, sufriendo una herida de defensa en la mano.
Luego el acusado, con intención de matarla, le clavó el cuchillo en el costado izquierdo. El arma penetró 10 centímetros en el cuerpo de la mujer y estuvo muy cerca de afectar a órganos vitales.
El tribunal fundamenta su condena en la versión de la víctima, que considera veraz y que corroboran las pruebas periciales. Durante el juicio la mujer dijo que cuando recibió la puñalada el procesado "clavó, retorció y tiró hacia arriba" el cuchillo, lo que concuerda con la herida ascendente que presentaba. Por su parte, creen que la declaración de Roberto Bouza "no es creíble". El ferrolano dijo que su pareja resultó herida de forma accidental y que se clavó el cuchillo tras caerse por unas escaleras durante un forcejeo. Los forenses descartaron que la herida fuese accidental. Tras atacar a su novia, Bouza intentó suicidarse. La víctima declaró que se hizo la muerta y cuando el acusado perdió el conocimiento, escondió las armas y huyó.
Historial delictivo
El condenado pasó más de la mitad de su vida en prisión. En 1990, con 18 años, mató a cuchilladas a un taxista en Narón, un crimen que le valió una condena de 30 años de reclusión mayor. En 1995 conoció, en prisión, a la que fue su novia desde entonces. Ambos explicaron en el juicio que su relación se mantuvo sin problemas hasta que comenzó a deteriorarse "en los últimos meses", antes de que se produjera la agresión a la joven en Campañó. Los dos convivían en Poio desde que el acusado logró un permiso penitenciario. Decidió no regresar al penal y cuando intentó matar a su novia en un monte llevaba ya dos años en busca y captura.