C.GARCÍA - PONTEVEDRA
La mujer de Poio a quien supuestamente su novio intentó matar en un monte de Campañó el 26 de febrero de 2008 reiteró ayer durante el juicio celebrado en la Audiencia de Pontevedra que el acusado, Roberto Bouza Manso, de 38 años, le asestó una cuchillada en el tórax tras intentar rebanarle el cuello cuando ella le comunicó que iba a dejarlo. El procesado ofreció una versión distinta: aseguró que tenían un cuchillo para abrir papalinas de cocaína y heroína que habían comprado en O Vao y que se apuñaló ella misma por accidente cuando ambos se cayeron al suelo en un forcejeo. Un extremo que los forenses rechazan, pues sostienen que es imposible que la herida causada fuese por una puñalada fortuita.
A preguntas del fiscal, E. C. P., natural de Combarro y de 34 años de edad, relató como aquella noche le había dicho a Roberto que se fuera de la casa que ambos compartían en Poio ya que quería romper la relación. Asegura que entonces él le dijo que lo llevara al campo de la fiesta de Campañó y que “allí lo iba a recoger un colega”. Ella accedió. Fue en ese lugar en donde, asegura, la arrojó al suelo tras golpearla, la arrastró hasta una zona de monte y le ordenó ponerse de rodillas: “Me agarró de los pelos y entonces vi que llevaba una pistola y un cuchillo de monte”. Observó como hacía el gesto con el cuchillo de cortarle el cuello y se revolvió, resultando herida en su brazo al intentar defenderse. Luego ambos forcejearon y él le intentó asestarle varias puñaladas que no lograron penetrar la gruesa cazadora que portaba, explicó al tribunal. Finalmente una de las cuchilladas sí atravesó esta prenda “y entonces sentí el cuchillo”. “Me clavó, retorció y tiró fuerte para arriba”, añadió la mujer.
Antebrazo
La víctima relató que le miró y le dijo “me has matado” y que a continuación “me hice la muerta”. Entonces el agresor intentó quitarse la vida cortándose en el antebrazo, añadió. Cuando lo vio inconsciente por la pérdida de sangre, ella le quitó las armas, las escondió y huyó. Finalmente logró, con mucho trabajo, llegar a O Vao, en donde pidió auxilio a unos operarios de limpieza del concello de Poio.
El fiscal y la acusación particular mantuvieron su petición de 10 años de prisión para el acusado, mientras la defensa solicita la libre absolución. Ambas acusaciones piden que el tribunal aplique a Roberto Bouza la agravante de reincidencia, además de la de parentesco, ya que ya fue condenado por sentencia firme en 1992 a 30 años de reclusión mayor por un delito de robo con homicidio. La Audiencia Provincial de A Coruña consideró que este vecino de Ferrol fue el autor de la muerte de varias cuchilladas de un taxista al que atracó en Narón en enero de 1990. Tenía sólo 18 años.
Roberto y su víctima se conocieron en prisión y la relación que se forjó en la cárcel en 1995 duró más de 12 años. De hecho, en el momento de los hechos juzgados ayer él se encontraba en búsqueda y captura ya que no regresó a prisión tras un permiso penitenciario.