U. FOCES - ENVIADA ESPECIAL A MADRID
"Íbamos en el furgón hacia la Plaza de España y estalló una bomba. El humo inundó la cabina y el conductor se echó fuera. Entonces, sin darle tiempo a defenderse, lo acribillaron. Yo iba detrás con otro compañero. Me quedé en el vehículo blindado y me protegí con la puerta intermedia. No vi nada. Había mucho humo. Sólo distinguía sombras. Creo que vi a una persona que disparó contra mi compañero. Sería el mismo individuo al que vi con una escopeta. Además, vi a otro, pero era como una presencia. Al pasarme atrás, dentro del furgón, me pareció que uno de los asaltantes iba a entrar y tengo la sensación de que le di un disparo. Oí voces y muchos tiros. Mis compañeros se bajaron con el revólver de servicio pero no pudieron defenderse". Manuel Espada –único vigilante jurado superviviente del asalto del GRAPO al furgón blindado de Vigo el 8 de mayo de 2000, en el que fallecieron acribillados a tiros sus compañeros Gonzalo Torres Lage y Jesús Sobral Otero– relató con estas palabras los hechos ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga a los activistas Fernando Silva Sande, Israel Torralba Blanco, Marcos Martín Ponce, Manuel Pérez –"Camarada Arenas"–, Mónica Refojos, Esther González y José Luis Elipe.
La fiscal ordenó la lectura de su primera declaración en la que identificaba con rasgos y vestimenta a uno de los asaltantes: barba, peinado para atrás, moreno y vestido con cazadora. La víctima del asalto ratificó su declaración, aunque tras la década transcurrida sus recuerdos son menos nítidos.
Y es que entre los testigos y víctimas, la mayoría vigueses, cundió ayer el nerviosismo al conocer que se verían las caras con los siete presuntos grapos procesados, al denegarse la protección visual que habían solicitado. El magistrado Alfonso Guevara, presidente de la sala, entendió que no procedía adoptar una medida de protección que sí disfrutaron los policías que testificaron la víspera.
Esta situación y los diez años transcurridos desde el atentado afectó la memoria de la mayoría de los testigos, que en su día dieron datos sobre los asaltantes al furgón que permitieron su identificación a la Policía. Tanto "olvido" mereció la recriminación del magistrado a una testigo: "No creo que la Policía vaya a menudo a su empresa para que identifique a alguien, ni que haya tantos atentados en Vigo. Sabrá si reconoció a alguien o no en las fotos policiales".
Pese a refugiarse en el tiempo transcurrido, todos ratificaron a preguntas de la fiscal sus primeras declaraciones efectuadas ante la Policía tras el asalto, si bien advirtieron de que las identificaciones fotográficas realizadas entonces no eran certeras: se parecían a los de las fotos, pero con algunos rasgos distintos.
Uno de los testigos del juicio, en cuya firma de compraventa de coches el acusado Israel Torralba habría adquirido con documentación falsa el Opel Kadet usado en el atentado, culpó a la Policía de su identificación: "La Policía insistió y me decía, di que es este".
Las pruebas periciales y forenses, claves
La última jornada del juicio que se celebra contra el GRAPO en la Audiencia Nacional por el asalto al furgón blindado de Vigo abordará hoy las pruebas periciales y forenses, consideradas claves para dictar sentencia. Pruebas de ADN para comprobar si el activista herido por el guardia jurado era Martín Ponce, huellas dactilares en las sacas que podrían corresponder a Mónica Refojos, resultados de balística en casquillos y armas intervenidas, así como las valoraciones de los peritos sobre los daños causados se verán antes de que acusaciones y defensas presenten sus conclusiones.
Incidente de Manuel Pérez en los calabozos
El presidente del tribunal que juzga a los grapos leyó ayer las conclusiones de la investigación abierta tras denunciar la víspera el abogado de uno de los procesados que un guardia civil amenazó a su cliente en el calabozo de la Audiencia Nacional. El resultado, según la versión oficial, es que fue el "Camarada Arenas" quien insultó y amenazó a un agente en presencia de un jefe de la Benemérita y que éste le cerró la mirilla de la celda.