UJUE FOCES - ENVIADA ESPECIAL A MADRID
El grapo Israel Torralba asumió ayer la preparación y ejecución del atentado con bombas lapa al furgón blindado de Vigo en el que murieron acribillados a tiros dos vigilantes jurados y resultó herido un tercer compañero el 8 de mayo del año 2000. Se negó sin embargo a identificar a quienes le acompañaban, excepto a Fernando Silva Sande, por entonces máximo responsable del comité de ejecución y responsable de autorizar la masacre según sus palabras.
En la primera jornada de la vista oral que se sigue en el Juzgado de Penal 3 de la Audiencia Nacional, los procesados dejaron claro que el sangriento asalto de Vigo supuso la fractura del GRAPO y la expulsión de su hasta entonces jefe de comandos, Fernando Silva Sande, a quien acusaron además de la violación de la procesada Esther González, por entonces novia de Israel Torralba. También quedó patente el enfrentamiento del histórico Silva Sande con Manuel Pérez, "Camarada Arenas", considerado ideólogo del grupo. Con ellos comparten banquillo Mónica Refojos, Marcos Martín Ponce y José Luis Elipe. La fiscal pide para los siete acusados penas que suman casi 900 años de prisión.
Israel Torrado, detenido en Bilbao en 2006, fue el único en reconocer ante el tribunal que le juzga que estuvo en Vigo el día del atentado terrorista. "Presenté la propuesta, recogí información y preparé yo la acción. Pero no voy a relatar ni cómo se hizo ni quienes participamos porque es secreto de organización", expuso.
Ratificó su declaración judicial en la que había relatado que dos meses antes del atentado se trasladó a Vigo. Con un DNI falsificado compró un Opel Kadet con el se realizaron las vigilancias. "La ejecución corrió a cargo de militantes del GRAPO con capacidad suficiente. No voy a decir más, no soy un chivato", enfatizó desde la jaula de cristales antibalas que comparte con "Camarada Arenas", Martín Ponce y Mónica Refojos.
El objetivo, explicó, era hacerse con dinero para financiar otras acciones políticas. Los preparativos, según su declaración ayer, se hicieron en París, donde celebró varias reuniones con Marcos Martín Ponce y Silva Sande. Aseguró que éste "era el responsable del comité central y el responsable de matar. Silva Sande era el máximo responsable de organización militar del GRAPO", enfatizó, a la vez que descartaba la participación del "Camarada Arenas". "Él es secretario general del PCR, yo no soy del partido, sino del GRAPO. En las reuniones no estaba", insistió.
Fernando Silva Sande fue el primero en declarar. Negó haber viajado hasta Vigo: "No estuve allí en mi vida", apostilló, a la vez que afirmaba que se encontraba en Francia. Rechazó cualquier participación en la ejecución del asalto, aunque manifestó que sabía que iba a realizarse. Expuso que conocía lo que iba ocurrir porque el tema se trató "en varias reuniones de la comisión política del GRAPO", un organismo que sus antiguos camaradas niegan que existiese. Sí explicó que proveía de armas al comando, a la vez que negó haber realizado los informes y comunicados a los medios de comunicación sobre la autoría del atentado. Entonces cargó contra Manuel Pérez: "Arenas redactó la reivindicación del atentado".
Ante las preguntas del abogado defensor de Manuel Pérez, admitió que cuando fueron detenidos en Francia reconoció ante las autoridades francesas ser autor de los informes manuscritos de los comunicados y de otros escritos, y de toda la responsabilidad de los actos del GRAPO. "Lo hice por salvar a los otros", aseguró, a la vez que admitió a preguntas de su defensa que a él nunca le hicieron una pericial caligráfica. Explicó que tiene una "ligera idea" sobre explosivos, pero que los comandos tenían expertos.
Mónica Refojos, por su parte, se limitó a mantener que es miembro del GRAPO, pero negó haber participado en al salto al furgón blindado de Vigo. "Soy miembro de la organización y punto", apostilló. Matizó que el día del atentado estaba en Madrid y se enteró de lo ocurrido por los medios de comunicación. "Después me llegó un informe sobre la acción para sacar experiencias. La operación fue fallida y había que enmendar errores. Pero participé en reuniones a posteriori". Reiteró que a Silva Sande se le expulsó "por el comportamiento que tuvo en Vigo. Puso en peligro la organización y violó a una compañera".
Entonces le tocó el turno a Esther González, pareja sentimental de Torrado en aquella época. Aunque vivieron juntos casi tres años negó haber colaborado en el atraco al furgón de Vigo. Admitió que ambos se trasladaron a la ciudad olívica unos meses antes del atentado, pero que el día del asalto ella estaba en Madrid. "Estuve en Vigo hasta enero o febrero. Me mandaron a Madrid porque supongo que era un estorbo. Tuve un aborto de un embarazo fruto de una relación no consentida y muchas hemorragias. Me dieron dinero para el alquiler del piso". A preguntas de su abogada admitió que abandonó el GRAPO de forma voluntaria en 2001 y que permaneció oculta hasta 2006. Se negó a responder a otros letrados que le preguntaron si Silva Sande era el autor de la violación, si a raíz de sus deseos de denunciar el juzgado de Instrucción había abierto diligencias.
Muchos de estos interrogantes recibieron respuesta por parte del procesado Marcos Martín Ponce. Tras reconocer que asistió a la reunión del comando central en París donde se decidió al asalto al furgón de Vigo y que Silva Sande era el único responsable hasta ese momento, ya que él participaba con voz pero sin voto dentro de la promoción de nuevos cuadros, habló abiertamente de la violación a Esther González y del asalto al blindado vigués.
"La sangría la lleva a cabo Silva Sande con una recortada. Como jefe de comando nos dijo que éramos anarquistas sin preparación. Tenía tendencia a abusar de su poder, y violó a Esther. Después otras compañeras nos dijeron que lo había intentado con ellas", aseveró ante el tribunal. Todavía ahondó más en cuanto al atentado de Vigo: "Me dijo que era como un patrullero y que acabó con los guardias. Se veía como un cawboy. Mientras preparaba la acción, y como otros asaltos habían resultado fallidos, dijo que había que matar a los vigilantes en cuanto salieran del vehículo", añadió.
Martín Ponce reiteró que era Silva Sande quien disparó la recortada durante el atraco en Vigo y que fue quien mató a los dos vigilantes. Se negó a admitir que él también estuve allí: "Yo no voy a decir si estuve allí o no, por secreto de organización". Por el mismo motivo se negó a confirmar si fue herido por el guarda de seguridad que salvó la vida aquel 8 de mayo de 2000. En alusión a Silva Sande afirmó que tuvo suerte de que le apartaran y de que no se le ejecutara.