REDACCIÓN / VIGO
Una trágica muerte que un año después todavía no tiene respuestas claras. La familia de Ramón Ortega Quina, el joven cuyo cadáver fue hallado en plena calle Torrecedeira el 19 de diciembre de 2008, lo recordó ayer con una misa en Liñares (As Neves), tras la cual se celebró una concentración en la que se exigió que se aclare de una vez por todas este caso, del que la Fiscalía ha llegado a pedir su archivo al estimar que no está acreditado que el fallecimiento fuese de naturaleza criminal.
Las primeras investigaciones realizadas por la Policía Nacional apuntaban a que la muerte de este joven de 21 años se había producido de forma violenta. Pero tras meses de indagaciones, los investigadores, igual que la Fiscalía, comenzaron a desechar esta teoría, al considerar que el joven habría sufrido un accidente al escalar bajo los efectos del alcohol la fachada del edificio de su ex novia y caerse sobre la acera.
Ante esta situación, los padres del joven pidieron una aclaración del informe forense, ya que señalan que mantenía abiertas ambas hipótesis: la del accidente y la de una muerte de carácter criminal. El presidente de Avidev, Ricardo León, que ayer estuvo en la concentración, afirma que el segundo informe de los forenses "coincide" con el primero. "Lo que queremos son respuestas razonadas y lógicas de si fue una cosa u otra; no queremos que se cierre la investigación quedando dudas", concluyó.