Delfín Fernández Álvarez - Subdelegado del Gobierno en la provincia de Pontevedra
C. GARCÍA - PONTEVEDRA
En la recta final del año, el subdelegado del Gobierno en la provincia de Pontevedra, Delfín Fernández Álvarez, hace balance de un 2009 en el que volvió a dirigir, junto a la Jefa Provincial de Tráfico y la Guardia Civil, la lucha contra la mortalidad en la carretera. Un año que, a falta del siempre complicado diciembre, espera cerrar con cifras de siniestralidad similares a las del 2008, el mejor de la historia en cuanto a número de fallecidos.
– ¿Cómo evolucionaron las cifras de mortalidad en las carretera pontevedresas este año?
– Mientras haya fallecidos no podemos darnos por satisfechos, pero es evidente que las cosas están cambiando. Hubo un tiempo en el que se comentó que Galicia era diferente, que no íbamos en la misma línea que el resto de España... Con el tiempo se ha demostrado que no es así, aunque es verdad que tenemos particularidades que nos diferencian. Por ejemplo, nos resistimos más a acercarnos al nivel de alcohol cero al volante y, por nuestra orografía, tenemos una red viaria más compleja con múltiples carreteras secundarias y terciarias. La climatología tampoco es la más benigna para la conducción. Pero es verdad que en los últimos años estamos observando un cambio sustancial.
– El alcohol es una de las cuestiones sobre las que se está incidiendo estos días. Decía usted que a veces los tildan de exagerados, ¿lo son?
–En absoluto, pero muchas veces es cierto que escuchas comentarios sobre si el Gobierno, la DGT o la Guardia Civil no nos dejan pasar las navidades tranquilos con tanto control. No obstante, la responsabilidad te lleva a que haya que hacer compatible la diversión de estas fechas con la carretera, buscando alternativas como que conduzca el que no ha bebido o usar el transporte colectivo. Con el alcohol nunca se exagera por que los estudios constatan que un alto porcentaje de los accidentes mortales se podrían haber evitado si el conductor no fuese con una tasa de alcohol elevada.
–¿La reforma legal y el carné por puntos han influido en esta evolución de la siniestralidad?
–Desde luego. Antes le dolía a uno en el bolsillo pagar la multa, pero el saber que ahora pones tu permiso de conducir en juego hace que el conductor reaccione de otra manera. Creo que mereció la pena. Por otra parte, incorporar al Código Penal estos nuevos supuestos delictivos –como la conducción alcohólica, sin carné o a velocidad excesiva– pudo parecer muy fuerte en principio. Parece que calificar muchas de las causas de los accidentes como violencia era exagerado, pero no. Ha habido mucha violencia en la carretera, todavía la sigue habiendo y tenemos que sacarla de ahí, al igual que de las calles. Debemos entender la seguridad vial como una prolongación de la seguridad ciudadana, ya que afecta a la seguridad de las personas y a sus bienes.